En tres años cayó a la mitad

Biodiesel: Industriales cierran el año con una de sus peores producciones históricas

Las dificultades para exportar el producto y los inconvenientes para su distribución en el mercado interno hace que los empresarios se replanteen el futuro de la industria


La industria del biodiesel sigue sin poder asentarse y proyectar un futuro de crecimiento. Por el contrario, todo indica que ese año cerrará su ciclo productivo como uno de sus peores de su corta existencia.

En 2017, el clúster argentino de biodiésel generó exportaciones por más de U$S 1.200 millones; ahora encara el último trimestre del año con una proyección que no superará a 1,4 millones de toneladas, la mitad de lo que se fabricó tres años atrás y la cifra más baja de la década.

Hay que remontarse a 2009, casi en los inicios de esta industria, para encontrar una volumen similar, y algo inferior: 1,1 millones de toneladas.

Desde 2010 a la fecha, la producción osciló entre ese pico de 2,8 millones a 1,8 millones de toneladas, según informes de la Bolsa e Comercio de Rosario (BCR). Este año, estará por debajo del promedio.

En la coyuntura de este año influye la caída en las exportaciones por la pandemia y el congelamiento de la fórmula para actualizar el precio del biocombustible en el mercado interno (la Ley 26.093 establece un corte obligatorio del gasoil del 10% de biodiésel).

“En el 2019, la Argentina produjo 2,1 millones de toneladas de biodiésel, pero este año proyectamos 1,4 millones de toneladas. Se estima que 770.000 toneladas irán al mercado interno y 650.000 toneladas a la exportación”, precisó Luis Zubizarreta, presidente de la Cámara Argentina de Biocombustibles (Carbio).

Si se cumple la proyección, es una caída del 33% en el mercado interno y del 36% en las exportaciones, en comparación con el 2019, según la entidad.

Las exportadoras están mayormente radicadas en este región y son Dreyfus, Bunge, Molinos Agro, Cargill, T6, Renova y Cofco, entre otras.

Las productoras que abastecen al mercado interno están, en su mayor cantidad, asentadas en la provincia de Santa Fe.

“Son unas 30 firmas y están todas paralizadas; las últimas cerraron en agosto”, aseguró Francisco Jauregui, director ejecutivo de esa misma cámara empresaria.

El panorama sigue lleno de incertidumbre y no hay indicios claros por parte del gobierno en pos de regularizar semejante situación.

Cabe recordar que la producción para el mercado interno es realizada íntegramente por Pymes y se utiliza para su corte con el gas oil; la retracción de las petroleras para cumplir con los porcentajes acordados y la falta de actualización oficial en los precios, son motivos más que suficientes para acentuar dicha crisis.

Comentarios