Boliches bailables: propuesta para que una hora antes del cierre se prohíba vender alcohol

Es el proyecto que impulsa un grupo de concejales rosarinos y que se incluye en una nueva ordenanza de espectáculos públicos. La región también se adeuda una detallada revisión


Cuatro ediles rosarinos pusieron el dedo en la llaga y propusieron modificar la ordenanza de espectáculos públicos, y dentro de ella, el actual régimen de funcionamiento de los boliches bailables. En este caso, se impone a los propietarios de los locales nocturnos prohibir la venta de bebidas alcohólicas por lo menos una hora antes de su cierre.

Es el secretario de Control y Convivencia Ciudadana de ese municipio, Pablo Seghezzo, quien expuso tal posibilidad, considerando urgente la modificación de dicha ordenanza.

“Una de las pautas que propondrá desde el Ejecutivo es que alrededor de una hora antes del cierre de las confiterías bailables se deje de vender bebidas alcohólicas, para que así la gente salga con un nivel menor de alcohol en sangre”, especificó.

“Hay que ir adaptando la norma y también prever qué se hace con los menores y que a los mayores de 18 años se les corte la venta de alcohol una hora antes del cierre (alrededor de las 4 de la madrugada). Creo que eso va ayudar”, agregó Seghezzo en declaraciones al diario El Ciudadano.

Por su parte, los autores del proyecto, los ediles Roy López Molina, Jorge Boasso, Osvaldo Miatello y Diego Giuliano, buscan “simplificar los rubros” de todo aquello que se enmarca en esta ordenanza (es igual en San Lorenzo), como también mejorar los protocolos de actuación, que haya registros de oposición de vecinos, horarios de apertura y cierre específicos para confiterías bailables y controles en el cupo de personas de acuerdo a cada habilitación, entre otros aspectos.

Hasta aquí, Rosario. ¿Y San Lorenzo? Por el momento no existe propuesta modificatoria alguna para las normativas que rigen el funcionamiento de este tipo de rubro que también se regula a través de la ordenanza de espectáculos públicos.

Ello no significa que el funcionamiento de estos sitios de adecúa con las normas vigentes. O que la  ordenanza no merezca modificaciones. Lo mismo ocurre para otros lugares donde existen boliches, como en Capitán Bermúdez.

A manera de ejemplo, San Lorenzo tiene como horario máximo de cierre de boliches bailables las 6 AM, y sin embargo es habitual que se practique más tarde, tipo 7 AM o más tarde aún.  O que se siga permitiendo el acceso de menores de edad (especialmente, aquellos que rondan entre los 16 y 17 años) a lugares habilitados para mayores. O que la cantidad de asistentes supere el máximo de capacidad permitida. Esto puede resolverse con controles más exhaustivos, pero incluso si así lo fueran, no solucionarían su adaptación al nuevo entorno social.

La venta de bebidas alcohólicas es también un tema de profundo debate que los concejales locales deberían darse. Aunque esa venta está de la mano de su ingesta, la que con el correr de los años parece incrementar su demanda, los ediles deberían asumir su responsabilidad para trazar normas que movilicen un cambio cultural.

Lo mismo para integrar a una masa importante de jóvenes entre 16 y 17 años que no tienen un lugar propio y terminan identificándose con las discos para mayores, a las que no deberían concurrir, pero igual lo hacen.

El debate, reclamado en más de una ocasión por SL24, sigue postergado. Ahora, parece tener un primer intento en Rosario y quizás desde allí se impulse a sus pares de San Lorenzo y Capitán Bermúdez a abocarse en una temática similar. Para eso deberán concentrarse en estudiar la evolución de las noches sanlorencinas y bermudences de los últimos tiempos y vencer los intereses que los bolicheros empresarios estén dispuestos a defender.

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