El tornado, que se desató en cuestión de minutos, dejó a su paso un escenario de devastación: árboles arrancados de raíz, techos volados, cables caídos y viviendas seriamente dañadas tanto en el casco urbano como en la zona rural. Las pérdidas materiales son millonarias y el impacto aún se evalúa en toda su dimensión.
Pero el saldo más doloroso fue la muerte de una mujer de 71 años, quien sufrió un paro cardiorrespiratorio en medio del dramático episodio. Según relataron desde la comuna, la víctima, conocida por todos como “Lili”, no resistió el susto al ver cómo el viento arrasaba con la vivienda de su hijo, lindera a la suya.
Mientras tanto, cuadrillas comunales, junto a equipos de Protección Civil y áreas sociales, continúan trabajando sin descanso en la remoción de escombros y en la asistencia a las familias afectadas. La prioridad está puesta en los casos más urgentes, en un contexto donde aún hay hogares que requieren intervención inmediata.
Por otra parte, el temporal también impactó fuertemente en la infraestructura vial de la región. Sobre la ruta provincial 90, en el tramo entre Alcorta y Carreras, dos camiones de gran porte volcaron debido a la fuerza del viento, lo que obligó a restringir el tránsito de manera preventiva.
El presidente comunal, Carlos Gabbi, confirmó que el Gobierno de Santa Fe ya se puso a disposición para colaborar con la recuperación. “Vamos a evaluar todos los daños, tanto en el ejido urbano como en la zona rural”, señaló.
En medio del desastre, una señal de alivio llegó el domingo por la tarde, cuando se logró restablecer el servicio de energía eléctrica, lo que permitió también normalizar el suministro de agua potable.
Sin embargo, el impacto emocional persiste. En cada rincón de Bombal se repite la misma frase: nunca antes habían visto algo así. Un fenómeno breve, pero devastador, que en apenas 20 minutos cambió por completo la fisonomía del pueblo.








