Brasil y la Argentina cargaron en la ONU contra las recetas económicas ortodoxas de ajuste

Unidas ante la 67ª Asamblea General de la ONU las presidentas Dilma Rousseff y Cristina Fernández criticaron con dureza las medidas anticrisis de Europa y los EE.UU. y defendieron las medidas para proteger el empleo y la industria en ambos países.

10921028. Nueva York.- Intervención de la presidenta Brasileña, Dilma Rousseff, en la 66 Asamblea General de las Organización de las Naciones Unidas, en Nueva York. NOTIMEX/FOTO/OSCAR FRASSER/FRE/POL/

La estrategia común de los dos socios del Mercosur se puso de manifiesto ayer en el recinto de las Naciones Unidas, y se hicieron evidentes en las palabras de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien en su discurso afirmó que existe una “gran crisis que sacude al mundo”, cuya responsabilidad es “de los sectores más ricos de la sociedad”, y de las “políticas ortodoxas que se aplican infructuosamente desde hace décadas”. La Presidenta remarcó que la crisis, “que ya es global”, no es culpa de “los pobres que no pueden pagar hipotecas”, sino de los sectores “más ricos”.

En un fuerte discurso, Cristina recordó ante los funcionarios y mandatarios presentes en la asamblea que “los argentinos hablamos desde la experiencia, porque fuimos conejillo de indias de las políticas neoliberales”, y remarcó que su “mayor temor como militante frente a la falta de resolución de la crisis económica internacional es que millones de occidentales dejen de creer que un sistema democrático puede darles las soluciones”.

“No seremos economistas, pero tampoco somos tontos”, advirtió Cristina, y volvió a criticar a “los grandes movimientos de capitales que golpean” a los países. “Cada uno de estos movimientos implican formidables transferencias de fondos y los perjudicados son millones y millones que pierden sus trabajos”.

Enérgica, la primera mandataria argentina aclaró que “no venimos a dar lecciones a nadie porque no nos consideramos maestros ni profesores”, pero remarcó que “simplemente queremos contar la experiencia de un país que vivió una situación similar a la que viven otros países del mundo desarrollado”.

En este sentido, la Presidenta dijo que “un nuevo mundo exige liderazgos creativos” y que en consecuencia “querer solucionar los problemas del mundo con las recetas que los provocaron resulta absurdo”. La jefa del Estado advirtió al resto de los países en su mensaje ante la asamblea de la ONU que “cuando se pierde la paciencia en situaciones sociales límites, terminan sobreviniendo crisis políticas e institucionales como la que nos toco vivir en el 2001”, y afirmó que la actual crisis es “política y ya no económica”, porque se “carece de liderazgos que brinden soluciones claras y concretas”.

Dilma. “Quisiera reanudar discusiones sobre algunos temas que persisten, como la seria crisis económica, que ha tomado ribetes muy graves”, inauguró su tajante discurso en la ONU Dilma Rousseff. La presidenta de Brasil, que fue la segunda oradora después del titular de la ONU, el coreano Ban Ki-moon, inició así una dura exposición con fuertes críticas a la política monetaria expansionista de países desarrollados, y una defensa de las medidas comerciales adoptadas por los países en desarrollo como Brasil para evitar un encarecimiento del real y su pérdida de competitividad, en tanto reafirmó que estas políticas no pueden ser consideradas como proteccionistas.

Para Dilma, “las políticas fiscales ortodoxas están empeorando la crisis económica en los países ricos” y esas medidas provocan “consecuencias negativas para los mercados emergentes”.

“Brasil continúa empeñado en trabajar con sus vecinos en un ambiente de paz, democracia y justicia social”, dijo la mandataria, a la vez que criticó las políticas monetarias que aplican algunos países al señalar que “no pueden ser la única respuesta al creciente desempleo”.

Dilma detalló que una respuesta efectiva para la crisis sólo se logrará con esfuerzos coordinados entre los países y los organismos multilaterales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. “Sabemos, de nuestra propia experiencia, que la soberanía de los Estados y las deudas no resuelven las crisis. La recesión torna los problemas más agudos. Necesitamos un acuerdo que nos lleve a la senda del crecimiento económico.”

“Mi país ha cumplido con su parte. En los últimos años, hemos tenido una política económica muy prudente. Sacamos a varios millones de brasileños de la pobreza para consolidar un mercado de consumidores. Claro que nos impactó la crisis. Tratamos de reducir la desigualdad social al tiempo que aumentamos los ingresos”, aseguró la mandataria brasileña, en una muestra de la clara y estratégica sintonía fina que en materia de relaciones exteriores atraviesan los dos socios del Mercosur.

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