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Campaña de Cebada: recomendaciones para los próximos cultivos


Se acerca la fecha de planificación de la campaña de Cebada y los productores empiezan a ultimar detalles de lo que será los cultivos. A modo de guía, especialistas técnicos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria realizaron un informe que destaca los aspectos claves que no deben pasar desapercibidos para obtener una buena calidad y cantidad de rindes.

Una producción sin sobresaltos es lo que más necesitan los productores de cebada ante un contexto desalentador. Si bien el precio de granos y oleaginosas empieza a normalizarse con alzas importantes en las últimas semanas, el sector agropecuario todavía se mantiene en una situación expectante y crítica. 

La situación del COVID-19 y el cierre de fronteras que paralizó las exportaciones empujó a los productores más pequeños a vender sus rindes a precios ínfimos sin buenos márgenes de ganancia. De esta manera, debieron parar sus inversiones en pulverizadoras, insumos y maquinaria agraria pesada como formas de inversión en pos de mejorar la eficiencia y efectividad de los procesos.

Teniendo en cuenta este contexto es que los consejos de los expertos del INTA se transforman en un recurso vital que permitirá reducir los errores sistemáticos que se transforman en un dolor de cabeza a medida que avanza la cosecha sin los resultados esperados.

Para la siembra de cebada, la zona sur de Buenos Aires es el área predilecta por la combinación entre buenos suelos y el clima adecuado. Los especialistas del INTA destacaron que es fundamental la elección del lote, las variedades de siembra y las fechas. No menos importante es el uso de fertilizantes adecuados y maquinaria especial como las mixers agrícolas.

El control de las malezas que siempre trae infinitos problemas también debe ser el adecuado porque a mediano plazo se termina transformando en un factor decisivo que puede repercutir directamente en la calidad de la siembra. “Siempre es importante conocer la historia del lote donde se va a sembrar cebada, porque esto marca la diferencia”, destacó uno de los especialistas del INTA.

Conocer la historia del lote consiste en saber qué cultivo se realizó, durante cuánto tiempo, identificar el tipo de herbicidas aplicados y realizar un análisis exhaustivo del suelo para conocer la cantidad de nutrientes necesarios. Lo más importante es partir de un lote libre de malezas. Y para ello, la dosis y la residualidad de los herbicidas son buenos datos, especialmente porque algunos se mantienen en el suelo durante mucho tiempo posterior al cultivo.

La rotación de los cultivos como una opción necesaria. En el caso de la cebada no es recomendable sembrarla sobre un lote que ya la tuvo en la campaña anterior. La explicación se reduce a la cantidad de enfermedades y plagas que afectarán al nuevo cultivo y que se mantuvieron en el lote desde la campaña anterior. En casos de fuerza mayor donde la única alternativa sea sembrar cebada sobre cebada, el destino de los rindes deberá ser para maltería.

 

Respecto a la elección de la variedad de cebada, los especialistas indicaron que se trata de una decisión que no tiene tantas libertades como en el trigo. Por ejemplo, si la cebada está destinada para fines de maltería, es conveniente que el productor tenga un convenio con una empresa del rubro. Diferente es el caso de la cebada para exportación que tiene el peso hectolítrico como principal parámetro y no la proteína como en el caso de la cebada destinada para maltería.

En el centro-sur de la provincia de Buenos Aires la fecha de siembra es amplia y se extiende desde principios de junio hasta mediados de agosto. Por último, la fertilización del suelo dependerá del análisis previo para conocer los valores de fósforo, nitrógeno y azufre que determinarán la cantidad de fertilizante necesario para el suelo.

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