Para la Justicia hubo "mitos"

Causa Perassi: Un relato improbable, lleno de inocentes y con Paula aún sin aparecer

El Tribunal aportó sus argumentos: no hay pruebas para sostener el aborto, su muerte y desaparición. El padre insiste con lo contrario


Ayer, el Tribunal que juzgó el caso Perassi dio a conocer oficialmente las razones que lo llevaron a sentenciar que todos los acusados, civiles y policías, fueron inocentes en la muerte y desaparición de Paula.

Para los magistrados, no hubo manera de probar el relato que venía imponiéndose como una realidad inalterable, creíble en toda su dimensión y hasta con antecedentes judiciales que así lo aseveraban, tal el fallo que emitió, oportunamente, el juez sanlorencino Juan José Tutau que acabó por meter presos a todos los implicados.

Sin embargo, para el Tribunal que ofició como tal en Rosario, nada de todo eso fue verídico. Es más, ni siquiera pudo comprobarse un solo hecho ya que Fiscalía, la encargada de investigar los hechos y presentar las evidencias, se contradijo en más de una ocasión.

De hecho, para los jueces fue suficiente lo que presentó Fiscalía para sostener la absolución de todos los implicados. Luego vinieron testigos que ratificaron lo endeble de esas pruebas, pues contradijeron sus argumentos acusatorios.

Un caso fue la presencia de Strumia, Paula y Díaz en un bar de Timbúes (Viejo Bar), que fue sostenida por un mozo. Refirió que los vio allí a las 18.15 del 18 de septiembre de 2011. Pero valiéndose de otros medios técnicos, los magistrados rechazaron que los tres hayan estado allí. Indicaron que Paula hizo una extracción de 500 pesos en un cajero de San Lorenzo a las 18.30 de ese día e hizo llamadas que impactaron en antenas de esa ciudad; señalaron que a esa hora el celular de Strumia había sido tomado por la antena correspondiente a su domicilio en Puerto San Martín a la vez que su hijo lo ubicaba en su casa junto al grupo familiar con apoyo del video de las cámaras de su vivienda. Y también que un tercer testigo, Alexis Rodolfi, señaló que ese domingo Díaz estuvo en su casa hasta las 21, que no es en Timbúes sino en Totoras. Fin del mito del café compartido en ese bar de Timbúes previo al aborto de Paula y a su posterior muerte y desaparición.

En definitiva, los jueces Griselda Strologo, Alvaro Campos y Mariel Minetti sentenciaron que los nueve imputados en el caso quedaron “libres de culpa y cargo”. Claro que, ahora para que quede firme, una instancia superior deberá revalidar la decisión, si es que prospera el pedido de la defensa de los Perassi en apelar la medida.

Las explicaciones son muchas más, pero no varía en su esencia. A pesar de ello, de una resolución judicial emanada por un juzgado constituido a derecho para instruir justicia, buena parte de la sociedad sanlorencina descree lo resuelto y sigue avalando el relato de Alberto Perassi, quien insiste en la culpabilidad de Strumia, Puyol y compañía.

Este no es un dato menor, pues habrá que analizar cómo una sociedad descree de un fallo judicial sin involucrar a los integrantes de esa institución. Y a cambio, ratifica solo por “clarividencia” la culpabilidad de los inocentes citados.

¿Por qué no se apunta con tanto ahínco al ex juez Eduardo Fillocco? Este magistrado fue el primero en actuar en la causa, cuando la justicia se regía por el viejo sistema penal. Fue poco lo que resultó de su investigación, y lo poco resultó insatisfactorio.

Luego pasó a manos de Juan José Tutau, que tomó un “hierro caliente” con una presión mediática importante. Y contrario a lo que resolvió ahora este Tribunal, el usía falló de forma contraria.

En el ideario colectivo, los civiles y policías imputados son culpables del crimen de Paula Perassi. Para la Justicia, no. En el ideario colectivo se apunta a complicidades de poderes políticos y económicos que Alberto Perassi insiste en señalar, aunque jamás pudo sostener con argumentos sólidos tales acusaciones. En el ideario colectivo no hay lugar para hurgar en la misma estructura judicial las falencias técnicas, profesionales y humanas que hicieron que, por ahora, la desaparición de la joven madre sanlorencina siga impune.

Fuente: La Capital

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