Causa San Lorenzo: 20 años para Maderna y Cervera, y 18 para Rodríguez

El fiscal federal Gonzalo Stara pidió la pena de 20 años de prisión para los militares retirados Osvaldo Cervera y Horacio Maderna, 18 años para el abogado Pedro Rodríguez. La sentencia se conocería la primer semana de agosto.


Los ex militares Cervera y Maderna están acusados de ser coautores de los delitos de privación ilegal de la libertad agravada por mediar violencia y amenazas y de la aplicación de tormentos contra la víctima, calificados por tratarse de un perseguido político. Y Rodríguez como partícipe necesario de los mismos delitos de los que fue víctima el ex secretario general del Sindicato de Municipales de la localidad de San Lorenzo, Manuel Casado.

En diálogo con FM Vale Stara consideró al tercer imputado en el caso, el abogado Pedro Rodríguez, como “partícipe necesario de los mismos delitos de los que fue víctima el ex secretario general del Sindicato de Municipales de la localidad de San Lorenzo, Manuel Casado”.

En el debate oral iniciado el 22 de marzo pasado se juzga la privación ilegal de la libertad, tormentos, violencia y amenazas que sufrió Casado, titular del sindicato municipal de San Lorenzo, localidad ubicada a 35 kilómetros al norte de Rosario, quien fue secuestrado por el Ejército el 25 de marzo de 1976.

Tras declarar en el juicio oral, Casado falleció el 13 de junio pasado por una enfermedad hepática y no podrá conocer la sentencia que, según fuentes judiciales, se conocería antes de fin de mes.

En la causa están imputados por esos hechos Cervera y Maderna, quienes fueron jefe y subjefe del Batallón de Arsenales 121 de la localidad de Fray Luis Beltrán durante la última dictadura, e intendente y secretario de Gobierno de facto del municipio sanlorencino tras la intervención militar.

Además, está procesado el abogado Pedro Rodríguez, un militante peronista que colaboró con la intervención municipal desde su cargo de asesor jurídico de la Intendencia.

En su alegato, que se inició esta mañana a las 11.00 y se extendió hasta pasadas las 17.00, el fiscal Stara sostuvo ante el TOF1 que “ha quedado acreditado el caso y las pruebas que lo avalan”.

Brindó un detalle del secuestro de Casado en el centro de San Lorenzo, su posterior interrogatorio en la Municipalidad de esa ciudad y el traslado al centro clandestino que funcionó en el Batallón de Arsenales 121, donde fue sometido a picana eléctrica en los testículos.

“No debe olvidarse que los procesados conformaron un grupo operativo que cumplió tareas de inteligencia con el propósito de mantener la mencionada secuencia operacional: secuestro, ingreso a un centro clandestino de detención, obtención de la información con interrogatorios con torturas que era transformada con la intervención de las áreas más sensibles del Segundo Cuerpo de Ejército, en nuevos secuestros y nuevos interrogatorios”, rememoró el representante del Ministerio Público Fiscal.

Casado fue secuestrado el 25 de marzo de 1976, a las 16.30, en la esquina de los bancos de San Lorenzo, cuando volvía del cementerio junto a sus hermanas. Lo señaló Rodríguez. Lo subieron a un camión del Ejército y allí arriba, varios uniformados empezaron a golpearlo. Lo llevaron a la Municipalidad de San Lorenzo, donde vio a Cervera y Maderna. Allí llegó a verlo, con las manos en la cabeza, Juan Curatolo, que era secretario de Obras Públicas. Desde el municipio, Casado fue llevado a su casa por los secuestradores, quienes robaron una alhaja de la madre y tiraron al suelo al hijo más pequeño del militante, Roberto, que tenía sólo siete días.

En varios puntos del alegato, Stara hizo referencia a las profusas ampliaciones de indagatorias de Maderna, para desestimar sus dichos. El dato más jugoso, sin embargo, fue el de la participación del capitán, en febrero y marzo de 1975, del Operativo Independencia, en Tucumán, que fue el preludio del plan sistemático de represión ilegal. El fiscal fue contundente: “Debe decirse que el imputado Maderna, al igual que Cervera, no cumplieron funciones de jefe de mantenimiento ni de secretario de gobierno o solo de manera formal, ya que, lo que sí hizo, la función que cumplió, fue operar en la zona integrando un grupo de tareas a las órdenes de Cervera, con el grado de capitán, y para ello intervino en secuestro, torturas y homicidios de militantes sindicales y políticos de la zona”.

Para Stara, durante las audiencias quedó probado que “bajo la dirección del jefe del batallón, el teniente coronel Cervera, el imputado Rodríguez integró un grupo compuesto principalmente por miembros del Batallón de Arsenales, que operó en la zona llevando adelante la persecución de militantes políticos y sindicales”. Stara subraya que “el acreditado conocimiento de los cuadros políticos y sindicales de la zona por parte del imputado le permitieron al grupo llevar adelante su misión de manera eficaz”. Al mismo tiempo, Stara sostiene que la función de Rodríguez en el grupo “hacía necesaria su intervención directa tanto en los interrogatorios como en los secuestros”.

Tras la irrupción en la vivienda, Casado fue trasladado al Batallón de Arsenales, donde fue torturado con picana eléctrica y, unos días después, a la Jefatura de Policía de San Lorenzo, donde volvieron a torturarlo e interrogarlo sobre la posesión de armas. Cuando lo liberaron, Casado tenía golpes en todo el cuerpo, y un brazo inmóvil por la tortura. Más tarde fue cesanteado de la Municipalidad y le resultó difícil, incluso, conseguir changas. El 16 de mayo pasado, Casado declaró en el juicio oral y público, por décima vez desde que hizo la denuncia. No pudo reponerse: su salud se deterioró y murió el 13 de junio. Ayer, no pudo escuchar el alegato de la fiscalía. Sí estuvieron su esposa y tres de sus nueve hijos. Todos llevaban una foto con la inscripción: “Manuel Casado, hasta la victoria siempre”, y se sentaron en la primera fila del público.

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