Cerealeras advierten seria posibilidad de suspensiones

Exponen crisis financiera con atraso cambiario y caída del precio de la soja. Además, piden devaluar. Los empresarios también suman el déficit en infraestrutura, en especial la vial, y la escalada inflacionaria.


“Si no hay devaluación, algunas plantas del cordón se irán parando y habrá suspensiones de personal”. Este pronóstico apareció publicado en una crónica del diario La Capital y refleja la situación actual de las terminales agroexportadoras y aceiteras de la región, que se enfrentan a problemas cambiarios y una situación financiera en particular, como es la caída del precio internacional de la soja.

Pero dicha publicación fue más allá y lanzó una dura advertencia hacia el gremialismo del Cordón Industrial, al tratar a sus referentes como “caciques sindicales” acostumbrados a “presionar” beneficios sectoriales.

La acusación no cayó nada bien y hubo algunos dirigentes que salieron al cruce. Tal el caso de Pablo reguera, secretario general del Sindicato Aceitero y también líder de la CGT 17 de Octubre.

“Acá lo que hay son caciques empresariales”, contestó, y recordó que durante la última década “los empresarios de la zona -en alusión a las cerealeras- se cansaron de quebrantar la ley laboral, con miles de contratos basura que tenían bajo su dependencia”.

Reguera repasó que, desde la asunción de la actual comisión directiva del gremio aceitero, la reconversión laboral en este sector “tuvo resultados nunca antes visto”, con la efectivización total del personal (antes contratados a empresas tercerizadas), aumentos salariales constantes y mejoramiento del convenio colectivo de empleo.

“Cuando se atravesó por ciclos de bonanza económica, jamás distribuyeron sus riquezas, ahora que la situación es un poco más endeble, amenazan con despidos, suspensiones y cierres fabriles; es una constante de estos empresarios”, disparó.

A la par, y desde hace tres años, otro sector gremial alcanzó un logro que en la zona no tiene precedente: el COPA, un convenio entre empresas y sindicatos que incluyó al grueso de los trabajadores de las terminales portuarias, equiparados con un sueldo, sin distinción de convenio laboral, que los posicionó entre los mejores pagos.

Se supone que la alusión también está dirigida hacia ellos.

Más allá de tales divergencias, las cerealeras no atraviesan su mejor momento Y esto es verificable.

El atraso cambiario (más el proceso inflacionario), los problemas sectoriales (derrumbe del precio de la soja) y las trabas regionales (déficit de infraestructura) conforman un cóctel difícil de dirigir.

De hecho, algunas plantas anunciaron el adelantamiento de sus acostumbradas “paradas”, como el caso de Cargill, y otras se adelantan a reconvertir sus presupuestos con quitas de varios millones de dólares para así soportar su cadena de producción.

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