La Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) llevó adelante su habitual conferencia multisectorial correspondiente al mes de octubre de 2026, convocando a especialistas de sus diversas áreas técnicas para analizar el complejo escenario que enfrentan la producción agrícola y las finanzas del país. A lo largo de la jornada, la mesa estratégica, el sector de comercio exterior, la división financiera de ACA Valores y los equipos de sustentabilidad y cultivos especiales pasaron revista a una campaña signada por la abundancia de granos en el mundo, la presión sobre las cotizaciones, el flujo récord de divisas hacia el Banco Central y la inminente entrada en vigor de los requerimientos ambientales europeos.
El frente internacional: geopolítica, cosechas gigantes y el factor Brasil
La apertura del encuentro estuvo a cargo de Martín Ganeme, analista de la mesa de estrategias, quien describió cómo dos focos bélicos continúan condicionando el tablero de materias primas. Por un lado, la tensión en Medio Oriente tras el cierre del Estrecho de Ormuz mantiene al barril de petróleo crudo oscilando en torno a los 90 y 100 dólares, encareciendo los fletes y los combustibles a escala global. Por el otro, en el Mar Negro, la intensificación de ataques mutuos a la infraestructura portuaria de Rusia y Ucrania provocó fuertes retrasos logísticos sobre el 30% del trigo y el maíz del comercio mundial. No obstante, Rusia logró descomprimir sus exportaciones utilizando puertos del Báltico y del Ártico, al tiempo que comenzaron gestiones diplomáticas para explorar un cese de hostilidades.
En cuanto a los granos gruesos, los precios en Chicago registraron retrocesos hacia mínimos de dos meses debido al avance de la cosecha en Estados Unidos, que ya cubre el 79% en soja y el 60% en maíz bajo condiciones climáticas favorables. El país norteamericano proyecta cosechar 124 millones de toneladas de soja y unas monumentales 407 millones de toneladas de maíz, configurando la segunda mayor zafra de su historia según el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA). A este panorama bajista se sumó el escenario político y productivo de Brasil: la Compañía Nacional de Abastecimiento (CONAB) prevé una producción récord de 181,6 millones de toneladas de soja y 148 millones de maíz; en paralelo, la reelección de Lula da Silva en el balotaje presidencial generó una devaluación del 10% en el real, abaratando la mercadería brasileña y dinamizando las ventas de sus productores.
El mercado local: lenta comercialización en soja, trigo récord y paridades al límite
En el plano doméstico, el analista de mercados Mirko repasó los números comerciales y climáticos. Si bien el fenómeno de El Niño traerá precipitaciones por encima de la media en el Litoral y el sur de Brasil —con riesgo de excesos hídricos—, la comercialización de la campaña de soja 2025/2026 exhibe un retraso estructural significativo: con 31 millones de toneladas vendidas (61% de la cosecha), se ubica 15 puntos porcentuales por detrás del ciclo previo, retenida por la postergación de bajas en las retenciones hacia 2027. Este freno deja un remanente inédito de 20 millones de toneladas sin fijar precio en el mercado disponible. Aun así, las pizarras rosarinas se sostuvieron firmes en torno a los 360 dólares por tonelada gracias al margen positivo de la industria aceitera.
Por su parte, el trigo se prepara para redondear una campaña destacada con una producción estimada en 24 millones de toneladas, posicionándose como la segunda más alta de la historia argentina. Aunque la presión del inicio de cosecha retrajo las cotizaciones disponibles por debajo de la paridad teórica de exportación, el país supo aprovechar los baches del Mar Negro para colocar más de un millón de toneladas en septiembre y 700.000 en octubre hacia destinos no habituales como Indonesia y Bangladesh. Hacia adelante, el déficit productivo de Brasil —cuya cosecha caerá a 5,8 millones de toneladas— obligará a nuestro principal socio regional a importar 7,5 millones de toneladas de trigo, abriendo una ventana comercial altamente favorable. En maíz, la siembra local avanza a ritmo récord cubriendo el 40% del área prevista, aunque los precios disponibles retrocedieron hacia los 190 dólares, convergiendo con la capacidad de pago del sector exportador.
Comercio exterior: boom de molienda en girasol y las alertas fitosanitarias de Europa
Delfina Romo, representante del área de exportación, subrayó el protagonismo histórico que asumió la Argentina en el mercado de girasol frente a la parálisis de las terminales del Mar Negro. Con una zafra récord de 6,7 millones de toneladas en el ciclo 2025/2026, la molienda industrial entre enero y septiembre trepó a 4,4 millones de toneladas (un 22% interanual más), mientras que la exportación de semilla en grano alcanzó 1,3 millones de toneladas, multiplicando por catorce los volúmenes del año anterior.
Sin embargo, Romo advirtió que el 80% de las ventas de semilla tiene como destino la Unión Europea (España, Bulgaria, Francia, Países Bajos), un bloque comercial con tolerancias extremas en materia de residuos químicos: los Límites Máximos de Residuos (LMR) admitidos son prácticamente nulos (0,01 mg/kg) para ciertos principios activos, lo que exige un manejo agronómico milimétrico desde el lote para no perder el acceso a los mercados de mayor valor. En cuanto al sorgo, señaló que la desaceleración de la industria china del baijiu redujo las primas diferenciales que percibía el grano argentino, obligándolo a competir en el segmento forrajero contra Estados Unidos y Brasil.
Finanzas y macroeconomía: atraso cambiario, compras del BCRA y riesgo país
El análisis financiero estuvo a cargo de Iván Perkins, especialista de research de ACA Valores. En materia cambiaria, destacó que el tipo de cambio oficial subió apenas un 5,4% acumulado en lo que va de 2026 frente a una inflación del 24% en los primeros nueve meses, lo que generó una apreciación real del peso del 13%. Pese a esta pérdida de competitividad, la estabilidad cambiaria se mantiene sólida por una oferta récord de divisas: la liquidación del complejo agroexportador totalizó 24.700 millones de dólares en los primeros diez meses (un 10% más que el año previo), a lo que se sumaron 11.800 millones de dólares de superávit de la balanza energética apalancada por Vaca Muerta y colocaciones de deuda corporativa.
Este flujo de billetes permitió al Banco Central acelerar sus compras a un promedio de 70 millones de dólares diarios en octubre, acumulando 15.800 millones de dólares en reservas netas durante el año. En contrapartida, Perkins encendió señales de advertencia sobre la deuda pública y el riesgo país, que trepó un 50% en dos meses hasta los 770 puntos básicos. El analista explicó que la suba responde a una actividad económica heterogénea —con sectores primarios en alza y consumo/industria deprimidos— y a las dudas del mercado financiero respecto a la sustentabilidad del programa económico luego de las elecciones presidenciales de 2027, reflejadas en un spread de seis puntos porcentuales entre los títulos soberanos con vencimiento pre y post electoral. No obstante, remarcó como dato positivo la desaceleración de la inflación núcleo, que se consolidó por quinto mes consecutivo por debajo del 2% mensual.
Sustentabilidad y especialidades: el salto de VISEC y la cosecha de brasicáceas
En el tramo final, Paula González, del equipo de sustentabilidad de ACA, detalló el ritmo de adhesión a la plataforma VISEC para dar cumplimiento al Reglamento de la Unión Europea sobre Deforestación (EUDR). El sistema ya nuclea a más de 145 empresas, 2.700 operadores registrados y roza las 4 millones de hectáreas y 10.900 unidades productivas georreferenciadas. González recordó a las cooperativas y productores que el mercado europeo comenzará a exigir trazabilidad plena, requiriendo que los productores brinden conformidad en el sistema vinculando el polígono del lote (archivo KMZ) a un número único de RENSPA y CUIT.
Por último, Nicolás Mantegazza brindó pautas de manejo agronómico para la cosecha de brasicáceas invernales (carinata, camelina y colza), cultivos de servicios con renta que ganan terreno por su capacidad de intensificar las rotaciones y aportar raíces profundas. El técnico alertó sobre el manejo logístico ante pronósticos de lluvias en cosecha, remarcando que mientras la colza ofrece mayor uniformidad en madurez, la carinata y la camelina exigen desecación previa planificada y una regulación estricta del viento en las cosechadoras para evitar pérdidas de granos diminutos.







