Narcotráfico

Cocaína en el tanque: Cayó un camión cisterna boliviano con más de 112 kilos de droga que venía hacia la región

Cocaína en el tanque: Cayó un camión cisterna boliviano con más de 112 kilos de droga que venía hacia la región

El operativo fue ejecutado por Gendarmería Nacional en Salta tras la alerta del perro "Barak". La crisis energética en Bolivia multiplicó el flujo de camiones que transportan combustible a lo largo de miles de kilómetros, inundando autopistas como la Rosario-Buenos Aires. ¿Financiación narco para costear el flete internacional o el uso de la crisis como pantalla?

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El operativo fue ejecutado por Gendarmería Nacional en Salta tras la alerta del perro "Barak". La crisis energética en Bolivia multiplicó el flujo de camiones que transportan combustible a lo largo de miles de kilómetros, inundando autopistas como la Rosario-Buenos Aires. ¿Financiación narco para costear el flete internacional o el uso de la crisis como pantalla?

Un millonario cargamento de máxima pureza que presuntamente tenía como destino los grandes centros de consumo y distribución de la región centro fue interceptado en el norte del país. Efectivos de la Gendarmería Nacional Argentina (GNA) secuestraron casi 113 kilos de cocaína ocultos en el interior de un camión cisterna proveniente del Estado Plurinacional de Bolivia. El chofer del rodado, de nacionalidad boliviana, quedó inmediatamente detenido a disposición de la Justicia Federal.

El procedimiento fue ejecutado por personal de la Sección “Control de Ruta 34”, dependiente del Escuadrón 54 “Aguaray” de Gendarmería, mientras realizaban tareas de prevención vial sobre el kilómetro 1.466 de la mencionada traza nacional. Allí detuvieron la marcha de un transporte pesado de combustible con identificación y patente boliviana que, según los registros preliminares, realizaba un viaje de larga distancia.

El olfato de “Barak” y el hallazgo en la cisterna

Durante la inspección de rutina, los gendarmes solicitaron el apoyo del can cinotécnico “Barak”, adiestrado especialmente para la detección de sustancias ilícitas. Al pasar por la parte superior y recorrer los laterales del enorme tanque cisterna, el animal cambió su conducta y reaccionó de manera típica ante la presencia de estupefacientes, marcando un punto específico del rodado.

Ante la señal del can, los uniformados procedieron a una requisa exhaustiva. Al abrir la tapa de carga de combustible en la parte superior del tanque, descubrieron que en el espacio interior pendían cuatro grandes bolsas de arpillera blanca que nada tenían que ver con el cargamento declarado.

Personal de Criminalística y Estudios Forenses de la fuerza federal extrajo las bolsas y contabilizó un total de 107 paquetes rectangulares compactos (conocidos habitualmente como “ladrillos”). Tras realizar las pruebas de campo “Narcotest”, el reactivo químico arrojó resultado positivo para clorhidrato de cocaína, con un peso exacto de 112 kilos con 970 gramos.

La Fiscalía Federal Descentralizada de Tartagal ordenó el secuestro inmediato de la totalidad de la droga, del camión cisterna y de los dispositivos celulares del chofer, quien quedó incomunicado en el marco de una causa por infracción a la Ley de Estupefacientes 23.737.

Logística de crisis: Camiones a miles de kilómetros y una “casualidad” bajo sospecha

Este millonario secuestro en la frontera norte expone una realidad logística y económica que impacta de lleno en el Cordón Industrial y la región pampeana. Debido a la severa e histórica crisis energética que atraviesa Bolivia, el vecino país se vio obligado a modificar radicalmente su matriz de abastecimiento, importando masivamente nafta y gasoil. Al carecer de una red de ductos óptima, el transporte de este combustible se realiza a través de miles de kilómetros en camión, cruzando el territorio argentino de punta a punta.

Hoy en día, cientos de estos camiones cisterna bolivianos colman diariamente la autopista Rosario – Buenos Aires y las rutas de nuestra región, viajando vacíos hacia las terminales portuarias e ingenios para cargar combustible y regresar a su país.

El millonario flete que representa mover estas flotas a lo largo de semejantes distancias abre una fuerte sospecha entre los investigadores del área de narcotráfico. En los pasillos judiciales ya se analiza si este millonario cargamento de cocaína no representaba un intento del chofer o de la organización criminal para “pagar los altísimos costos de logística y flete” con el contrabando de droga de máxima pureza, aprovechando el descontrolado flujo de cisternas como la pantalla perfecta para camuflarse en las rutas. ¿Será una simple casualidad o estamos ante una nueva ebanistería del tráfico internacional de drogas a gran escala utilizando la crisis energética como fachada?