Usuarios habituales denuncian que desde hace tiempo las unidades de la empresa Expreso dejaron de ingresar a Timbúes, lo que obliga a los pasajeros a modificar completamente su rutina diaria. Ahora, deben trasladarse primero hasta Puerto General San Martín y, desde allí, intentar abordar otro colectivo, conocido como “el encerrado” que no cuenta con horarios fijos y presenta una frecuencia irregular.
La consecuencia es directa: esperas interminables, incertidumbre y dificultades concretas para llegar a destino. “Dependemos de un servicio que no sabés cuándo pasa. Perdemos horas todos los días”, resumió uno de los usuarios afectados.
El panorama se complica aún más por las obras en la Ruta Nacional 11. La alta circulación de camiones y los desvíos obligatorios por Aldao ralentizan los recorridos y agravan los retrasos, en un esquema ya de por sí colapsado.
Desde los barrios afectados remarcan que no se trata de una incomodidad, sino de un derecho vulnerado. “El transporte público es un servicio básico. No puede ser que un chico no llegue a la escuela o que un trabajador pierda el presentismo por esto”, señalaron con preocupación.
Frente a la falta de respuestas, los vecinos comenzaron a organizarse. Impulsan un reclamo conjunto que será elevado a las autoridades comunales de Timbúes, Andino y Puerto General San Martín. Además, buscan sumar adhesiones, juntar firmas y visibilizar la problemática.
“El objetivo es que nos escuchen y que haya una solución concreta. Porque así no se puede vivir”, concluyeron.







