Con puntos verdes para vecinos y un sistema de recolección para comercios gastronómicos, el programa Reciclá tu Aceite ya funciona en distintas localidades santafesinas. Los municipios que se adhieren cuentan el detrás de escena de esta iniciativa ambiental.
Cada litro de aceite vegetal usado que termina en una pileta, una cañería o un curso de agua representa un problema ambiental que muchas veces es ignorado. Sin embargo, ese mismo residuo puede convertirse en materia prima para la producción de biocombustibles cuando es gestionado de manera adecuada. Bajo esa premisa, la campaña Reciclá tu Aceite, impulsada por la empresa santafesina DH-SH, continúa expandiéndose en la provincia a través del trabajo conjunto con municipios que se suman a la propuesta: puntos verdes para vecinos y sistemas de recolección destinados a comercios gastronómicos.

Si bien el programa ya funciona en 15 provincias argentinas y cuenta con más de 400 puntos distribuidos en todo el país, Santa Fe es una región donde la campaña pisa fuerte, dada la gran cantidad de convenios firmados con ciudades y comunas. En total, son más de 80 los acuerdos alcanzados que se suman al compromiso de gestionar de forma correcta el aceite vegetal de pequeños y grandes generadores.
El alcance que logró esta iniciativa en los últimos años y la adhesión que alcanzó por parte de la ciudadanía hicieron que, desde su puesta en marcha en 2017, la empresa haya recuperado más de 51.000 toneladas de aceite vegetal usado, evitando la contaminación de más de 55 millones de metros cúbicos de agua. Todo lo recolectado es tratado en la planta de DH-SH, ubicada en Capitán Bermúdez, donde se transforma en materia prima para la producción de biocombustibles de segunda generación.
“Reciclar el aceite usado de cocina es transformar un residuo contaminante en una fuente de energía limpia. Cada vez son más los municipios, los comercios y los vecinos que se suman a esta práctica, entendiendo que un pequeño cambio de hábito puede generar un impacto ambiental siginifcativo“, señaló Antonella Druetta, responsable de Sustentabilidad de DH-SH.
Una red que se fortalece en Santa Fe
Uno de los municipios santafesinos que se incorporó a la campaña fue Capitán Bermúdez, donde el convenio con DH-SH comenzó en febrero de 2023. A partir de ese acuerdo se instalaron ocho puntos de recepción de aceite vegetal usado. Una vez que los contenedores se completan, DH-SH realiza la recolección y le da el tratamiento correspondiente para que pueda ser reciclado y reincorporado al circuito productivo.
“Desde el inicio observamos una muy buena respuesta por parte de la comunidad. Cada vez más vecinos incorporan el hábito de separar el aceite usado y también recibimos muchas consultas sobre cómo reciclarlo y dónde llevarlo”, explicó Carla García, coordinadora del Área de Medioambiente del municipio.

Además de aportar los contenedores y realizar la logística de recuperación, la empresa garantiza el tratamiento adecuado del residuo. “Para el municipio es muy valioso contar con un aliado local comprometido con el ambiente, que facilita la participación de los vecinos y fortalece las acciones de educación y gestión ambiental”, agregó la coordinadora ambiental.
En la ciudad de Roldán, en tanto, la experiencia comenzó incluso antes de la pandemia. Lo que nació a partir de la iniciativa de una trabajadora municipal que buscaba recuperadores de aceite con fines solidarios, derivó en un convenio con DH-SH y la instalación de los primeros puntos verdes para la recepción de aceite usado. Hoy la ciudad cuenta con cinco espacios de recepción para vecinos y una red consolidada de comercios adheridos al sistema.
“Contar con un aliado en la gestión de este residuo es estratégico. Difícilmente se pueden sostener estos circuitos de economía circular si no existen actores con capacidad logística”, sostuvo Brenda Zaldivar, Secretaria de Medio Ambiente de Roldán.
La articulación también permitió incorporar la gestión responsable del aceite vegetal usado dentro de las políticas locales. En los últimos dos años la cantidad de litros recuperados se triplicó y recientemente el municipio aprobó una ordenanza que establece la trazabilidad del aceite vegetal usado como requisito para determinados establecimientos gastronómicos. Además, la temática forma parte de las capacitaciones obligatorias de manipulación de alimentos y de las campañas de educación ambiental que se desarrollan en escuelas y eventos de ecocanje.
Educar a las nuevas generaciones
En la ciudad santafesina de Santo Tomé, uno de los aspectos que inclinó la balanza para trabajar con DH-SH fue la posibilidad de sumar al municipio un programa de educación ambiental orientado a instituciones educativas como escuelas primarias y secundarias. El municipio ya desarrollaba acciones en estos ámbitos y buscaba incorporar contenidos específicos sobre el tratamiento del aceite vegetal usado.
“Nos interesó especialmente que la propuesta incluyera la educación ambiental porque complementaba el trabajo que ya veníamos realizando en las escuelas sobre las distintas corrientes de residuos. Justamente el tema del aceite vegetal no lo estábamos pudiendo llevar al ámbito escolar y la empresa nos dio una solución con este programa”, explicó María Eugenia Eberhardt, directora de Ambiente y Sostenibilidad de Santo Tomé.

Actualmente, la ciudad cuenta con cuatro puntos de acopio para vecinos, combinado con un esquema de gestión destinado a grandes generadores, como restaurantes y locales gastronómicos. En estos casos, los establecimientos reciben bidones rotulados para almacenar el aceite usado y coordinan retiros periódicos con la empresa, mientras el municipio realiza auditorías para verificar el correcto manejo del residuo.
El mencionado programa de Educación Ambiental que brinda DH-SH es otra de las verticales de la campaña Reciclá tu Aceite. Las capacitaciones son gratuitas e incluyen acciones de concientización dirigidas a la comunidad. La iniciativa ya alcanzó a más de 6.000 estudiantes de todo el país y se complementa con campañas en redes sociales, talleres y actividades junto a los municipios para promover la correcta disposición y fortalecer hábitos vinculados a la economía circular.
“El éxito del programa depende del trabajo articulado entre municipios, vecinos, comercios y la empresa. Cada uno de estos eslabones cumple un rol para que un residuo que antes representaba un problema ambiental pueda reincorporarse al circuito productivo como materia prima para biocombustibles y así darle una nueva vida, mientras se preservan los recursos naturales”, afirmó Sebastián Soso, responsable de Comunicación de DH-SH.
Desde la empresa destacan que el crecimiento de la campaña en Santa Fe refleja cómo la articulación entre el sector público y el privado permite fortalecer la economía circular a nivel local. A medida que más municipios aceptan incorporar puntos de recepción y más comercios se suman a la gestión responsable del aceite vegetal usado, aumenta el volumen recuperado y disminuye el impacto ambiental de un residuo que, con el tratamiento adecuado, puede convertirse en un nuevo recurso.






