Cristina levantó el pie del acelerador, pero Scioli sigue en la mira

Un acuerdo sorpresivo en medio de las hostilidades. No confundir con un cambio en la intención cristinista de sofocar al que se atrevió a postularse para el 2015, la foto de ambos en la Casa Rosada es apenas una tregua


Algo le surgió en el camino y la Presidenta tuvo que levantar el pie del acelerador: por eso Cristina liberó la plata y Scioli podrá terminar de pagar los aguinaldos para frenar la agitación social en la Provincia. Un acuerdo sorpresivo en medio de las hostilidades. ¿Qué pasó? No confundir con un cambio en la intención cristinista de sofocar al que se atrevió a postularse para el 2015. Los cañones híper K le siguen apuntando al gobernador. La foto de ambos en la Casa Rosada es apenas una tregua.

Ella sigue pensando en tumbar- lo de la gobernación -¿intervención o juicio político?- o asfixiarlo hasta que ceda enteras las listas para las legislativas del próximo año, y termine capitulando.

Esta tregua -endeble- tiene base en una encuesta de Poliarquía que mostró el espejo que la Presidenta no quiere ver. Son, con claridad, números ingratos para Cristina. Uno: el 54% le echa la culpa al Gobierno nacional por la falta de dinero para pagar el aguinaldo de una sola vez a los estatales bonaerenses. Dos: el 69% atribuye a una “cuestión política” que Scioli recibiera dinero en cuentagotas.

Y el remate: el gobernador alcanza este mes una imagen positiva superior a la Presidenta y es el más mencionado como aspirante a sucederla, al nivel de Hermes Binner.

Cristina cae al cuarto puesto, detrás de Mauricio Macri.

El freno con Scioli en la provincia de mayor peso electoral l egó la misma semana que hubo otra contramarcha oficial, esta vez en la provincia cuna del kirchnerismo. Cristina había asegurado que ningún gendarme volvería a ser enviado jamás a apagar ningún conflicto. La promesa fue fugaz: a pedido del apurado gobernador Peralta, acaba de viajar un grupo de la Gendarmería a la Santa Cruz de la policía acuartelada. A las palabras se las llevó el viento.

Peralta, el cuarto gobernador de la provincia K desde 2003, tampoco es santo de la devoción cristinista.

Los jóvenes de La Cámpora, con Máximo a la cabeza, lo tienen apuntado a partir de algunos supuestos gastos improductivos, que incluyen varios viajes del avión provincial a Salta con motivos desconocidos. El objetivo es impedirle la reelección y recuperar la provincia donde arrancó esta era.

La semana había empezado con un gesto hostil hacia el otro gran enemigo de esta etapa K: Cristina abrió el diálogo con los opositores a Moyano. Les prometió poco, pero lo central era la foto y no el contenido.

Un par de días después, el Gobierno tomó el control de la caja de la APE, que administra los fondos para tratamientos complejos de salud.

Esa caja es clave para el sindicalismo. Supo manejarla Moyano.

Comentarios