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Daniel Succi: “Vicentin es un drama social para toda la provincia”

Daniel Succi: “Vicentin es un drama social para toda la provincia”

Daniel Succi
El secretario general del SOEA, Daniel Succi, apuntó contra la empresa, el gobierno provincial y los políticos oportunistas. La situación ya afecta a más de 4.000 puestos laborales y amenaza con convertirse en el conflicto social más grave desde los años '90.

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El secretario general del SOEA, Daniel Succi, apuntó contra la empresa, el gobierno provincial y los políticos oportunistas. La situación ya afecta a más de 4.000 puestos laborales y amenaza con convertirse en el conflicto social más grave desde los años '90.

La crisis de Vicentin alcanzó un punto de quiebre y amenaza con transformarse en una bomba social. La empresa, que necesita más de 5.000 millones de pesos por mes para pagar sueldos —unos 4 millones de dólares— no tendría cómo cubrir sus obligaciones en abril. La detención de tres directivos, acusados de administración fraudulenta, dejó paralizadas las negociaciones con los socios estratégicos ACA, Bunge y Viterra, que aportaban mercadería para sostener el flujo financiero. Sin garantías jurídicas, todo el andamiaje se desmorona.

El más contundente en describir el drama fue Daniel Succi, secretario general del Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros del Departamento San Lorenzo (SOEA), quien no se guardó nada:
“Vicentin se robó. Hoy lo dice la Justicia. Pero lo más grave es que se robaron el salario de los trabajadores”, sentenció. Y agregó: “Desde el 1 de septiembre de 2024, cuando terminó la intervención judicial, empezaron de nuevo con el saqueo. No nos sorprende, pero sí duele”.

La advertencia no es menor: 1.500 trabajadores directos y más de 4.000 si se cuentan las empresas satélites están en riesgo. Para el gremio, la situación no solo expone el colapso de una firma, sino una profunda crisis institucional en la provincia.

“Presentamos tres notas al gobernador y jamás nos respondió. Mandó emisarios, pero nunca nos dio la cara”, disparó Succi contra Maximiliano Pullaro, a quien le reclaman definiciones más claras. El mandatario insiste en defender la independencia de poderes, pero el gremio considera que eso no puede ser excusa para no intervenir ante una emergencia laboral y económica de esta magnitud.

En paralelo, el sindicato viene enfrentando intentos de desestabilización interna. Según Succi, hubo “sectores políticos que buscaron protagonismo y empujaron a los compañeros desesperados a cortar rutas”, con promesas vacías. “Algunos iban con una bolsita de carne a prometer que los iban a acompañar. Solo entorpecieron el trabajo del sindicato, que sigue gestionando en serio”, remató.

El gremio también dejó en claro que no tiene compromisos con grupos empresarios:
“El único convenio es con los trabajadores, con sus salarios y sus puestos de trabajo. Que venga quien sea, nos sentaremos a discutir, pero no vamos a entregar nada”, dijo Succi. Según relató, hubo intentos de algunas partes de “meter al sindicato en el conflicto”, buscando alianzas que el gremio rechazó de plano.

A esta situación explosiva se suma el malestar con el Ministerio de Trabajo, que intentó forzar una reunión privada entre partes. La respuesta del sindicato fue terminante: “Los patrones no tienen cara para sentarse a una reunión privada. Se esconden detrás del Ministerio y no se animan a discutir lo que producen. Nosotros estamos dentro de las fábricas y sabemos lo que se hace. No pueden venir a mentirnos”.

Lo que comenzó como un conflicto empresarial se transformó en un drama social de escala provincial, que algunos ya comparan con episodios históricos como el cierre de Cerámica San Lorenzo o la privatización de YPF en los años ’90. Esta vez, la magnitud y la sensibilidad del caso Vicentin podrían marcar un antes y un después para Santa Fe.

Paritaria trabada y enojo con el Ministerio de Trabajo

En paralelo a la crisis de Vicentin, el gremio aceitero atraviesa un conflicto paritario que también amenaza con escalar. En el marco de la conciliación obligatoria, las negociaciones con las cámaras empresarias están completamente empantanadas.
“El diálogo viene mal. El último ofrecimiento no dan ganas ni de comentárselo a los trabajadores”, disparó Succi, y explicó que el gremio reclama lo de siempre: actualizar los sueldos por inflación y cubrir los primeros meses del año. Sin embargo, las empresas ahora quieren imponer el índice mensual como pauta permanente, algo que desde el sindicato consideran inviable:
“Eso no tiene lógica en nuestro rubro, porque el mercado interno representa solo el 3% de lo que producimos. Nosotros generamos dólares, no inflación”, señaló el dirigente.

A esta situación se suma el malestar con el Ministerio de Trabajo, que intentó propiciar un acercamiento en privado. La respuesta del gremio fue contundente:
“Los patrones no tienen cara para sentarse a una reunión privada. Se esconden detrás del Ministerio y no se animan a discutir lo que producen. Nosotros estamos dentro de las fábricas y sabemos lo que se hace. No pueden venir a mentirnos”, denunció Succi.