Delivery de escraches contra aquellos que venden petardos ilegales

El Refugio de San Lorenzo pidió por Facebook que le envíen datos sobre lugares donde se vende pirotecnia en la región.


A través de su cuenta de Facebook, «Voluntario del Refugio San Lorenzo» pidieron que se denuncie a aquellos lugares donde en toda la región se vende pirotecnia de manera ilegal.

 «LES PEDIMOS A TODAS AQUELLAS PERSONAS QUE SEPAN DONDE SE VENDE PIROTECNIA ILEGAL, YA SEA EN SAN LORENZO COMO EN CUALQUIER OTRA CIUDAD DEL CORDON, QUE NOS MANDEN UN MENSAJE PRIVADO. GRACIAS», dijeron desde el espacio.

Y el pedido tuvo su efecto casi inmediato, y muchos comenzaron a escrachar a aquellos comerciantes que no cumplen con la ordenanza referida al tema.  Amigos y seguidores llevaron datos concretos con lugares que venden pirotecnia en San Lorenzo, Puerto San Martín, Fray Luis Beltrán y Capitán Bermúdez.

 

¿Cómo afecta la pirotecnia a los animales?

En general perros y gatos reaccionan de alguna forma al estimulo tan potente que les produce una explosión. Es muy raro que permanezcan indiferentes. Habitualmente reaccionan con temor ante una tormenta y las luces de los rayos. Pero con la pirotecnia el daño puede ser mayor. Por eso es conveniente prepararlos y preparar la casa, para tratar de evitar que sufran lo menos posible durante los días de fiesta, que para los animales, sobre todo perros y gatos que son los que conviven con el ser humano, significa una situación inusual y para nada agradable.

Los ruidos estrepitosos que genera la pirotecnia afecta a la mascota por el sufrimiento que padece ,y por el riesgo que corre de lastimarse a sí mismo al tratar de escapar o esconderse y hasta extraviarse.

Para este miedo, no existe una predisposición determinada por la raza, la edad o el sexo de la mascota, simplemente es una respuesta de temor intensa al ruido. El animal trata de huir o esconderse, pide protección al dueño, tiembla, pone la cola entre las patas, se agita, a veces gruñe o ladra desde lejos y los ojos parecen agrandarse.

Normalmente cuando el perro escucha por primera vez este tipo de ruidos, se asusta. Si no le ocasiona consecuencias mayores, se acostumbrará e ignorará por completo esos ruidos. Pero si los asocia con experiencias desagradables y siente que no puede escapar a ningún lado o que recibe una excesiva atención del propietario con el fin de calmarlo, reforzará el miedo y, con el tiempo, se transformará en una fobia.

En tanto que los gatos, no solo se pueden alterar por los destellos de los fuegos artificiales, también les afecta el ruido. Por eso conviene asegurarse que el gato esté adentro de la casa mucho antes que comiencen las celebraciones y mantenerlo en un lugar donde no sea posible que los visitantes lo dejen salir sin darse cuenta. Convendrá que en el ambiente donde se resguarde al animal haya cortinas para apaciguar la vista de los destellos, y es recomendable dejarles una bandeja de arena, alimentarlos previamente a la reunión, y su colchoneta preferida para que puedan descansar. Asi se evitará que el animal escape fuera de la casa por temor, y no se lo vuelva a encontrar.

En el caso de los perros, convendrá dejarlos que se escondan en el lugar que ellos elijan como más seguro. Darles permiso, al menos en esos días. No obligarlos a participar del festejo, sobre todo si hay más gente que la habitual en la casa. En lo posible dejarlos en una habitación, con música o la televisión prendida, para atenuar los ruidos, y hacerles compañía tranquilizándolos. Evitar que puedan escaparse si algún invitado abre la puerta. Si asiste a otra casa con sus dueños, será conveniente tenerlo con la correa, para que se sienta más protegido y no escape desesperado. La reacción no es idéntica en todos los perros; algunos salen corriendo por la necesidad de escapar de la zona en que aún se pueden oír o ver las detonaciones, y no paran hasta que están lo bastante lejos para no percibirlas o hayan terminado. Esto puede ocasionar que se extravíen y los mate algún vehículo o no regresen más al hogar.

En todos los casos, la compañía del dueño es importante. No haciendo mimos y caricias, sino con su presencia, para tranquilizar al animal. También es conveniente, ante cualquier duda, consultar con tiempo al veterinario.

 

 

 

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