Movilización y reclamos

Denuncian al Grupo Roma por demoras de hasta siete años en la entrega de lotes

Denuncian al Grupo Roma por demoras de hasta siete años en la entrega de lotes

Grupo Roma, en la mira.
Unos 850 compradores aseguran haber pagado sus terrenos, pero todavía no pueden tomar posesión ni comenzar a construir sus viviendas. Los desarrollos están ubicados en seis localidades del sur de Santa Fe. Este viernes realizarán una movilización frente a las oficinas de la empresa en Puerto Norte
04-09-2026 09:14 AM
Unos 850 compradores aseguran haber pagado sus terrenos, pero todavía no pueden tomar posesión ni comenzar a construir sus viviendas. Los desarrollos están ubicados en seis localidades del sur de Santa Fe. Este viernes realizarán una movilización frente a las oficinas de la empresa en Puerto Norte

Lo que comenzó como el sueño de acceder a un terreno propio para dejar de alquilar terminó convirtiéndose, para cientos de familias, en años de espera, reclamos y falta de respuestas. Unos 850 compradores denuncian demoras de entre tres y siete años en la entrega de lotes comercializados por el Grupo Roma, una desarrolladora que tiene una decena de urbanizaciones en distintas localidades del sur de Santa Fe.

Los damnificados aseguran que, pese a haber cancelado los terrenos o encontrarse al día con los pagos, todavía no pueden tomar posesión de sus parcelas y, en muchos casos, ni siquiera comenzar a construir sus viviendas.

La situación llevó a los compradores a organizarse y realizar distintos reclamos ante organismos públicos. Este viernes, además, se movilizarán al mediodía frente a las oficinas del Grupo Roma, ubicadas en Puerto Norte, en Rosario, para exigir respuestas.

“Llevamos varios años pidiendo respuestas, sin encontrar explicaciones serias ni certezas sobre nuestra situación y la de las urbanizaciones”, sostienen los compradores.

Una decena de barrios en seis localidades

El Grupo Roma se presenta en su sitio web como una empresa dedicada al desarrollo de “espacios urbanos innovadores” y a la conformación de nuevas comunidades. Actualmente tiene proyectos en Pueblo Esther, Zavalla, General Lagos, Soldini, Ibarlucea y Piñero.

Entre sus desarrollos figuran Comunidad Evolutiva y Tierra de Autores, en Pueblo Esther; Comunidad Evolutiva, en Zavalla; Vitta, Vitta Río y Vitta Urbano, en General Lagos; Orígenes, en Soldini; El Naranjo I y II y Campo Madero, en Ibarlucea; y Los Muchachos, en Piñero.

Se trata, en su mayoría, de emprendimientos dirigidos a pequeños y medianos ahorristas que buscaban adquirir un terreno para construir su vivienda. Entre los compradores hay docentes, empleados públicos y trabajadores que destinaron sus ahorros durante años para poder acceder a un lote.

Según denuncian, los distintos barrios comenzaron a comercializarse antes de contar con todas las habilitaciones necesarias y las obras de infraestructura completas. Como consecuencia, los plazos de entrega se fueron extendiendo y, dependiendo del emprendimiento, algunos compradores llevan hasta siete años esperando la posesión.

Reclamos y audiencias
El conflicto comenzó a tomar mayor fuerza a principios de este año, cuando los damnificados empezaron a organizarse y a presentar sus reclamos ante distintas instituciones.

Los compradores ya plantearon su situación ante las comunas de Ibarlucea y Pueblo Esther, el Concejo Municipal de Rosario, la Dirección Provincial de Defensa del Consumidor y el Colegio de Corredores Inmobiliarios.

Uno de los grupos, integrado por compradores de lotes en Pueblo Esther, recurrió a la Oficina Municipal de Defensa del Consumidor de Rosario. El 27 de mayo se realizó una audiencia de conciliación, pero los representantes del Grupo Roma no se presentaron. Por ese motivo, las actuaciones fueron remitidas a la Dirección Provincial de Defensa del Consumidor.

Luego, el 27 de junio, se realizó una nueva audiencia en una dependencia del Ministerio de Desarrollo Productivo. En esa oportunidad participaron los damnificados, el titular de la desarrolladora, Pablo Cofano, y funcionarios de la comuna de Pueblo Esther.

Durante el encuentro se abordó el estado de las obras vinculadas a servicios esenciales como cloacas, electricidad y gas natural. La audiencia pasó a un cuarto intermedio hasta octubre.

A esto se sumó otro reclamo. El miércoles pasado, compradores se presentaron ante el Colegio de Corredores Inmobiliarios para solicitar la intervención del Tribunal de Ética y que se investigue si existieron irregularidades en la actuación de las inmobiliarias que comercializaron los terrenos.

“Pensábamos construir nuestra casa”
Entre los testimonios de los compradores aparece el de Andrea Bula, una docente que en 2022 adquirió un lote en El Naranjo II, uno de los emprendimientos del Grupo Roma en Ibarlucea.

Según contó, cuando firmó el contrato nunca le informaron que se trataba de un desarrollo de largo plazo ni que la entrega podía demorarse indefinidamente. “La inmobiliaria nos dijo que una vez pagadas las cuotas tendríamos la posesión de los terrenos”, aseguró.

Con esa expectativa, decidió adelantar cuotas para poder comenzar a ahorrar para la construcción.

Terminó de pagar el terreno en 2024 y, según el contrato, la entrega estaba prevista para octubre de 2025. Sin embargo, todavía continúa esperando.

“Hay gente que compró en otros barrios, terminó de pagar hace seis o siete años y aún no tiene la posesión del terreno”, sostuvo.

Vendió el auto para comprar un lote
Otro de los casos es el de Nicolás Sciacca, quien adquirió un terreno en Campo Madero I, en Ibarlucea, durante la pandemia.

En ese momento alquilaba y buscaba una alternativa para poder construir su propia vivienda. Vendió su vehículo, pagó la comisión inmobiliaria y el anticipo del terreno y financió el 50% restante en 36 cuotas.

“Me aseguraron que la entrega era a un año y que podía aplazarse unos seis meses más en caso de contingencias relacionadas con la crisis sanitaria”, recordó.

Terminó de pagar el terreno en agosto de 2023, pero todavía no recibió la posesión.

Con el paso del tiempo comenzó a investigar qué ocurría con el desarrollo y descubrió, según relató, que el proyecto todavía no contaba con la aprobación del certificado de impacto ambiental.

“Es difícil describir cómo me siento. Creo que fui estafado, utilizado, desesperado”, expresó.

Actualmente, sostiene que si bien se registraron avances en algunos aspectos, el barrio todavía no cuenta con suministro eléctrico.

Pagaron 27 mil dólares y siguen esperando
La historia de María García Calvo también comenzó durante la pandemia. En diciembre de 2020, junto a su familia, buscaba una vivienda más amplia y recorrió distintos loteos hasta conocer Vitta, el emprendimiento del Grupo Roma en General Lagos.

En enero de 2021 compraron el lote 29 y pagaron 27 mil dólares al contado, entre ahorros familiares y un préstamo.

“Nos dijeron que podíamos tomar posesión a mediados de 2023. Pensábamos construir allí nuestra casa”, relató.

Pero la fecha de entrega nunca llegó.

“Pasaba el tiempo y veíamos que en el barrio no había obras, no pasaba nada. Reclamábamos y nos daban explicaciones difusas, poco claras”, contó.

En marzo del año pasado participaron de una última reunión en la que, según su relato, les propusieron cambiarse a otro barrio a cambio de pagar una suma adicional.

“Salimos con mi marido y caímos en la cuenta de que nos habían estafado”, recordó.

Actualmente, asegura que la empresa no responde sus correos electrónicos y que tampoco recibe las cartas documento o intimaciones enviadas por su abogado.

El reclamo por el acceso a la vivienda

Los compradores sostienen que el conflicto excede el incumplimiento de los plazos de un emprendimiento inmobiliario y lo vinculan directamente con las dificultades que atraviesan las familias para acceder a una vivienda propia.

“Este es un problema de un grupo de personas y de una desarrolladora, pero también algo más grande que es el acceso a la vivienda. Los que compramos estos lotes somos personas que ahorramos toda la vida para tener una casa y vemos cómo todo ese esfuerzo se esfuma”, afirmó Bula.

Los damnificados aseguran que confiaron en proyectos que prometían barrios con espacios verdes, vida en comunidad y servicios, pero que terminaron enfrentando años de incertidumbre.

Ahora, con unos 850 compradores organizados y distintos reclamos administrativos en marcha, buscan que la empresa brinde certezas sobre las obras, los plazos y, fundamentalmente, cuándo podrán finalmente tomar posesión de los terrenos que compraron y comenzar a construir sus viviendas.

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