Rosario

Denuncian que compraron departamentos en una torre y ahora funcionará un hotel

Un caso más que pinta de lleno la elección fallida de un comercializador y un desarrollador a la hora de invertir en ladrillos. El edificio casi que se concluyó, pero su uso no es el convenido


Invertir en propiedades requiere de algunas condiciones específicas, pero hay una que no puede obviarse: la confianza con el desarrollador y el comercializador.

La apuesta por construcciones en proyecto y la participación con dinero «desde el pozo» se convirtió, en los últimos tiempos, en una buena alternativa para inversionistas pequeños y medianos que pagan por un departamento un precio diferencial, en pesos, a cambio de disponer de un inmueble dentro de un tiempo estipulado que valdrá, a futuro, en dólares de acuerdo a las reglas vigentes en el mercado actual.

Pero no siempre resulta así de grato. Al menos, cuando la elección de quien comercializa el proyecto, o lo construye, no es fiable.

Tal el caso de los más de cien inversores en el emprendimiento inmobiliario Torre Shopping, sito en Rondeau y Juan B. Justo, en Rosario, denunciaron que fueron estafados.

Helio Garro, uno de los damnificados, afirmó que compraron departamentos y ahora les ofrecen participar en un fideicomiso hotelero.

“Se está anunciando tanto en la cartelería en el lugar como en publicidad enorme en los medios y en las redes sociales la llegada de una cadena francesa de hoteles. Somos damnificados porque hemos comprado departamentos. Esa torre iba a ser destinada para viviendas particulares”, explicó el denunciante al sitio La Capital.

“Los desarrolladores en un momento nos avisaron que no iba a poder entregar los departamentos. Y nos ofrecieron una participación en un fideicomiso hotelero. Eso es una vergüenza. Estamos indignados. Muchos inversores hemos comprado algunos en cuotas, otros al contado, con un precio diferencial en el pozo. Hemos pagado hasta la última cuota y ese dinero desapareció y no nos entregarán los departamentos”, agregó.

Garro sostuvo que en ese torre se proyectaban 240 departamentos, “de los cuales la mitad son inversores y el otro cincuenta por ciento eran para la empresa constructora”.

El comercializador de dicho emprendimiento es una firma que se dedicó a grandes loteos, especialmente en Roldán y Puerto San Martín, que tantos otros generó entre sus compradores.

La empresa aludida tiene fuertes vinculaciones con una orden religiosa evangelista con templos en la mayoría de las localidades del Cordón Industrial y Rosario.

 

 

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