Tras la detención de Maduro

“Después de tanto dolor, hoy hay esperanza”, dice una venezolana viviendo en San Lorenzo

“Después de tanto dolor, hoy hay esperanza”, dice una venezolana viviendo en San Lorenzo

Valentina, una venezolana en San Lorenzo.
Valentina vive en San Lorenzo desde hace siete años. Tras la detención de Nicolás Maduro, contó cómo la crisis la obligó a emigrar, recordó episodios marcados por el dolor y habló de la esperanza, aún cauta, que despierta el nuevo escenario político en Venezuela

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Valentina vive en San Lorenzo desde hace siete años. Tras la detención de Nicolás Maduro, contó cómo la crisis la obligó a emigrar, recordó episodios marcados por el dolor y habló de la esperanza, aún cauta, que despierta el nuevo escenario político en Venezuela
Valentina emigró hace siete años escapando de la crisis en Venezuela. En diálogo con Cordón Plus relató el impacto del colapso social y económico en su vida, recordó episodios dolorosos como el apagón de 2019 y habló de la esperanza, mezclada con cautela, que le genera el nuevo escenario político en su país.

Valentina tenía un proyecto de vida en Venezuela. Estudiaba Psicología, soñaba con recibirse y llevar una vida normal. Pero la crisis la empujó a tomar una decisión extrema: emigrar. Hace siete años llegó a la Argentina en busca de lo que, según sus propias palabras, en su país ya no existía: una vida digna. Hoy vive en San Lorenzo y pone en palabras una historia que se repite en miles de venezolanos.

“Me vine porque ya me había cansado de no tener lo básico para vivir”, contó. En su relato, la falta de servicios esenciales atraviesa cada recuerdo: “No había luz, ni agua, ni gas, ni transporte. Ni siquiera salir a comer un helado se podía. Era un lujo. Comerse una hamburguesa te hacía sentir millonario”.

La crisis no solo golpeó su economía, sino también su formación. “Tuve que dejar la facultad. No podía ir a estudiar porque no tenía cómo trasladarme”, explicó. A eso se sumaba el desabastecimiento y las largas esperas para conseguir combustible. “Para echar gasolina había que hacer colas kilométricas. Era un régimen que nos tenía secuestrados”, afirmó.

Uno de los momentos más duros que recordó fue el apagón masivo de 2019, que paralizó al país durante semanas. “Estuvimos dos semanas sin luz. En ese tiempo mi abuelo se enfermó y murió porque no había electricidad”, relató, con crudeza.

Al hablar del presente político venezolano y de la reciente intervención de Estados Unidos, Valentina reconoció que la noticia despertó emociones profundas. “Esto era algo que siempre soñábamos: que sacaran a este gobierno, a este régimen. Hoy no lo puedo creer”, dijo. Sin embargo, también puso el foco en el costo que tuvo la resistencia. “Te mataban, te metían preso, te torturaban. Hoy te revisan el WhatsApp y si hablás mal de Maduro te acusan de terrorista y vas preso”.

La joven también denunció una corrupción extendida y cotidiana. “Después te piden plata, mil dólares, lo que sea. Es tanta la corrupción que está en todos lados: guardias, policías”, señaló.

A pesar de las heridas y de la incertidumbre, Valentina no pierde la esperanza. “Creo que todos estamos felices, pero no se sabe qué va a pasar después. Ya el dictador no está. Quedan los otros políticos, las otras ratas, como yo les digo. Pero creo que muy pronto se van a ir y va a quedar la Venezuela libre que todos queremos”, concluyó.