Dilma llevó sus quejas y Obama evitó las polémicas

«Reconocemos el papel de los bancos centrales, especialmente en los últimos meses el del Banco Central Europeo para evitar una crisis de liquidez de grandes proporciones que afectaría a todos los países», dijo Rousseff


Washington – La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, aprovechó ayer su primera visita oficial a la Casa Blanca para reiterar ante su par estadounidense, Barack Obama, su malestar por lo que considera políticas monetarias expansivas de los países desarrollados. Sin embargo, aunque tras la reunión ambos coincidieron en que buscarán intensificar la cooperación bilateral, los anuncios concretos fueron modestos.

«Reconocemos el papel de los bancos centrales, especialmente en los últimos meses el del Banco Central Europeo para evitar una crisis de liquidez de grandes proporciones que afectaría a todos los países», dijo Rousseff en una comparecencia ante periodistas con Obama en el Despacho Oval. «Pero también le manifestamos Obama la preocupación de Brasil por la expansión monetaria. Esas políticas monetarias llevan a la desvalorización de las monedas de los países desarrollados, comprometiendo el crecimiento de los emergentes», alertó.

No es la primera vez que Rousseff le reclama a EE.UU. y Europa por sus políticas para afrontar la crisis internacional. Ya el mes pasado, durante su visita a Alemania, produjo titulares al criticar duramente las medidas de estos países, cuyas consecuencias calificó de «tsunami monetario». Brasil, sexta economía del mundo, enfrenta una apreciación de su moneda frente al dólar, algo alimentado por la política de tasa casi cero que ha aplicado la Reserva Federal para combatir los efectos de la crisis de 2008.

Sin embargo, Rousseff destacó el papel «clave» que EE.UU. juega en esta coyuntura por la «flexibilidad» de su economía y su «liderazgo» en campos como la ciencia o la tecnología. «Es muy importante, no sólo para contener este tipo de crisis, sino también para asegurar una reanudación de la prosperidad», agregó.

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Rousseff y Obama comparecieron ayer ante un grupo de periodistas en el Despacho Oval tras mantener una reunión en privado en la oficina presidencial en la que, además de la economía, ambos revisaron la política bilateral y los diversos programas conjuntos que mantienen.

Aunque ambos mandatarios mantuvieron durante sus declaraciones a los medios -a quienes no dejaron hacer preguntas- semblantes muy serios, los dos aseguraron haber mantenido un encuentro «cálido», como lo definió Rousseff.

Aún así, los acuerdos fueron tímidos: divulgaron un nuevo memorando en materia de cooperación aeronáutica, la reafirmación de su compromiso con un programa de intercambio estudiantil y recordaron la facilitación de las condiciones de viaje para los turistas brasileños.

La cumbre marcó la primera visita oficial de Rousseff a la Casa Blanca, en una reunión oficial de bajo perfil que apenas incluyó una reunión a media mañana -después de la tradicional fiesta de Pascua para los niños que celebra cada año la Casa Blanca y cuya algarabía podía escucharse aún durante la entrevista de los mandatarios- y un almuerzo también en privado de Obama y su par brasileña.

El Gobierno de Rousseff mantiene la misma línea de diplomacia activa que practicó su predecesor, Luiz Inácio Lula da Silva, lo que a menudo despertó la irritación en Washington. Su resistencia a nuevas sanciones contra Irán o Siria y su reconocimiento al Estado palestino generó decepción en Washington, pero desde la visita de Obama a Brasil hace un año las relaciones mejoraron gradualmente.

Aún así, tanto la mandataria brasileña como Obama eludieron ayer temas sensibles como Siria o la aspiración de Brasil a un puesto permanente en el Consejo de Seguridad. O, por lo menos menos, no revelaron públicamente si trataron esos temas.

Ambos países sufren, por otro lado, tensiones comerciales, como la abrupta cancelación hace un mes por parte de la Fuerza Aérea de EE.UU. de la compra de 20 aviones Super Tucano de Embraer, lo que molestó a Brasil, que aún estudia la adquisición de 36 aviones caza entre ofertas de EE.UU., Francia y Suecia.

«La buena noticia es que la relación entre Brasil y Estados Unidos nunca fue más fuerte», resaltó Obama. «Pero siempre se pueden hacer más mejoras y me siento muy afortunado por tener a una aliada tan capaz y con una visión tan amplia como la presidenta Rousseff. Así que no sólo Brasil y EE.UU. pueden beneficiarse de una cooperación más profunda, también el resto del mundo», agregó.

Rousseff por su parte replicó asegurando que la relación con Estados Unidos es «muy importante» para Brasil, pero corroboró la visión de Obama indicando que ésta no alcanzó aún todo su «potencial».

Fuente: Ámbito Financiero

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