Diputados busca acuerdo para tratar la reforma tributaria en dos semanas

Si el cuerpo legislativo fija para dentro de dos jueves el tratamiento de la reforma tributaria, ello habrá sido la traducción práctica de la más tranquila de todas las reuniones mantenidas por los diputados con el ministro de Economía de la provincia.


Angel Sciara, citado para que brinde precisiones sobre las finanzas públicas, llegó ayer al Palacio de las Leyes pasadas las 10.30 y se retiró casi 4 horas más tarde confiando en “haber convencido” a los legisladores.

Acompañado por su equipo económico, Sciara habló de la deuda pública; de los recursos; de la rigidez que el gasto corriente tiene en la provincia (más del 90 por ciento del presupuesto); de los incrementos salariales otorgados en 2012; del ritmo de la obra pública; de la aplicación del presupuesto; y de la necesidad de reformar la estructura tributaria regresiva y procíclica que tiene la provincia.

Sciara aseguró que el proyecto de reforma tributaria enviado por el Ejecutivo, modificado luego por el Senado, apuntaba a “lograr un cambio cualitativo en la estructura tributaria, que apele a la equidad contributiva de quien más tiene más paga, que los impuestos recaigan sobre el patrimonio y no sobre las personas, para tener un sistema tributario progresista”.

Admitió que la provincia debió llevar la obra pública a un ritmo más lento. En ese contexto destacó la importancia de una reforma tributaria para “tener más recursos, darle más fluidez a la caja y evitar que estos problemas se vuelvan a repetir el año que viene”.

No hubo momentos de alta tensión. Diputados incisivos como Darío Mascioli, Mario Lacava o María Eugenia Bielsa, mantuvieron un tono distendido que no menguó la profundidad de sus planteos.

“Hemos logrado hacer disminuir el gasto corriente en términos interanuales por debajo del cálculo de los recursos”, dijo el ministro, quien detalló ese proceso con números (ver aparte).

Ese optimista y equilibrado cuadro lo mantuvo y defendió ante las preguntas. A punto tal que Lacava le reprocharía: “Según ud., ministro, no hay crisis. Todo parece estar bien”. La diputada Marcela Aeberhard especuló con que “si en medio año se ahorró $782 millones, en los seis meses restantes se puede ahorrar otro tanto y se estaría en los 1.500 millones que el gobierno aspira conseguir aumentando impuestos, ¿para qué quieren la reforma tributaria, entonces?”.

Lacava discutió cifra por cifra, medida por medida. Junto a Bielsa, que optó por azuzarlo políticamente con posturas que el funcionario mantuviera en el pasado, lograron que el ministro confesara “no estar de acuerdo con algunas medidas” o herramientas desde el punto de vista conceptual pero, se disculpó, no es quien traza las políticas de cada área.

“En épocas de tasas de crecimiento chinas de la economía no se creyó necesario subir los impuestos —concepto que no comparto— y los impuestos se han distorsionado en Santa Fe. En la actualidad ingresos brutos representa el 75 por ciento de los recursos propios, con el 7 por ciento del inmobiliario, cuando en la década del 90 significaban el 46 por ciento y el 25 por ciento, respectivamente”, les respondió.

“Medio conformes y medio preocupados”, los dejó el ministro según el macrista, Raúl Fernández, y para su par Angelini “confimó que ningún gobierno de Santa Fe recaudó y gastó tanto como el actual”. Alejandra Vucasovich concluyó en que “se recauda por encima de la inflación, pero se gasta más de lo recaudado”.

El bloque del Frente Para la Victoria señalaron que “el ministro habló de una deuda flotante que nosotros creemos que es causa de los 2.000 empleados provinciales que incorporan anualmente al área del gobierno provincial”.

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