El hallazgo ocurrió en la tarde del miércoles 31 de diciembre, a la altura de Sauce Viejo, cuando pescadores advirtieron una canoa a la deriva con dos cuerpos en su interior. Las víctimas, primos y oriundos de Alto Verde, presentaban heridas de arma de fuego.
“Fue una emboscada, los mataron como a un perro”, afirmó Daniel Cabrera, hermano de José, en diálogo con AIRE. Visiblemente conmocionado, sostuvo que ambos hombres salieron el martes 30 de diciembre por la tarde, como tantas otras veces, para cazar carpinchos. “Siempre iban a la isla y volvían de madrugada. Nunca tuvieron problemas con nadie”, remarcó.
“Los llamábamos y no contestaban. Queríamos encontrarlos. Y encima el celular tiene un mensaje que no lo podemos escuchar, porque está bloqueado”, relató Daniel, hermano de José.
Y agregó: “Cuando nos entreguen las pertenencias, ahí vamos a tener el celular, para saber que mensajes mandó a la 1 de la mañana”, remarcó.
Daniel también desmintió versiones que circularon tras el crimen. “Decían que llevaban perros, pero acá tenemos cuatro. En la canoa estaba todo: los teléfonos, el motor y el arma legal. Si alguien los acusó de algo, que lo expliquen, pero no tenían que matarlos”, expresó.
Por su parte, Noemí, cuñada de las víctimas, puso el foco en la dura situación social que atravesaba la familia. “Somos gente humilde. Mi hermano fue a buscar un plato de comida para sus hijos y lo mataron como a un perro”, dijo entre lágrimas. José era padre de tres hijos y Félix de una nena. “Cazaban para que los chicos tengan para comer en las fiestas. No eran delincuentes, eran un pan de Dios”, agregó.
Ambos familiares coincidieron en que en el barrio se habla de una emboscada. “Alguien les hizo una cama. Los mataron y los largaron por el río”, aseguró Daniel. Contaron además que, al notar que no regresaban, una familiar intentó hacer la denuncia y que el miércoles salieron a buscarlos por su cuenta, ya que la ausencia era completamente inusual.
La causa quedó en manos del fiscal Carlos Lacuadra, de la Unidad de Homicidios. En el procedimiento intervinieron Prefectura Naval Argentina, la Comisaría 19 y peritos de la Policía de Investigaciones. Los investigadores constataron que ambos cuerpos presentaban heridas compatibles con disparos de escopeta y arma corta.
Aunque el expediente se maneja con hermetismo, una de las hipótesis apunta a un posible trasfondo vinculado al abigeato en la zona de islas, ya que en la canoa se encontró carne faenada de un vacuno. Sin embargo, para la familia no hay dudas: “Nunca tuvieron problemas en la isla. Queremos justicia. Estamos a la deriva y no sabemos qué hacer”, concluyeron.







