“Drogadictos y alcohólicos acuden a los partidos de la Liga”

Lo dijo el técnico de Villa Felisa para explicar la violencia en el fútbol sanlorencino. En esta cancha llovieron piedras en el entretiempo, y en Puerto Gaboto un hincha visitante le asestó un sillazo al árbitro del encuentro.


Esta noche el Tribunal de Faltas de la Liga Sanlorencina de Fútbol tendrá para resolver por lo menos dos casos en los que con su decisión podría marcar un antecedente inapelable para contener y, por que no, acabar con tanta violencia en las canchas.
El pasado fin de semana, hubo do encuentros que no pudieron terminar por actos de violencia: los acontecidos en cancha de Villa Felisa, que jugaba contra Villa Cassini, y en Puerto Gaboto entre el local Sebastián Gaboto y Barrio Vila.
En este último partido se sucedieron los hechos vandálicos más graves, pues más de medio centenar de personas terminaron a las trompadas dentro del campo de juego, entre jugadores e hinchas, además de recibir, el árbitro, un sillazo en la cabeza.
Todo comenzó sobre el final. Al minuto 42 del segundo tiempo, un jugador del equipo visitante, que llevaba puesta la camiseta 14, le aplicó una “paralítica”, sin estar la pelota en disputa, a Mauricio Rodríguez, un integrante del conjunto local.
“Ahí empezó todo, porque cuando el referí se percató, se acercó hasta donde estaba el chico caído, y fue cuando este jugador visitante le empezó a pegar trompadas”, explicó a sl24 Fabián Herrera, presidente del club local.
Los compañeros del caído salieron en su defensa, los del equipo visitante hicieron lo propio con su jugador y luego fue el turno de algunos hinchas, que según Herrera fueron mayormente los de Barrio Vila, los que invadieron la cancha para culminar en una tremenda batahola.
A los cuatro policías que cumplían servicio de adicionales se sumaron otros dos y como pudieron contuvieron la turba, no sin impedir que un desaforado hincha visitante le asestara un sillazo al referí, que observaba atónito todo lo que ocurría.
Por si vale agregar, el partido, disputado por veintidós jugadores, era observado desde las tribunas por un número similar de hinchas, más los integrantes del banco de suplentes, cuerpos técnicos y algunos otros de la reserva, que entre todos, no llegaban a las cien personas. Todo parecía indicar que se trataría de un partido sin riesgos, más aún por la precaria posición que ambos conjuntos conservan en la tabla de posiciones y por no disputarse clásico alguno.
Por lo sucedido, el que supuso algo así, definitivamente se equivocó.
¿Por qué tanta violencia en una liga como la Sanlorencina que no genera tanta pasión en sus hinchas y que se asemeja más a una organización amateur antes que profesional?
Quizás la respuesta la aportó Juan Gómez, técnico de Villa Felisa, durante un reportaje realizado en el programa Vale la pena (FM Vale 97.5). “A las canchas vienen drogadictos y alcoholizados, que son los que siempre generan estos problemas”, enfatizó.
Gómez dejó al desnudo una realidad social a la que el fútbol no es excepción. “No son más que dos o tres por partido, pero suficientes para entorpecer cualquier jornada que tiene como fin jugar y disfrutar”, acotó.
El técnico de Villa Felisa también se refirió a lo sucedido en su cancha, durante el encuentro que sostenían con Villa Cassini y que debió suspenderse acabado el primer tiempo.
“Los muchachos visitantes no fueron al vestuario, sino que se quedaron en la cancha practicando algunos tiros al arco. Mientras eso pasaba, detrás del arco la cancha no tiene tribunas, sino que da directo a la calle, donde un grupo de inadaptados empezaron a insultarse con el arquero. Como consecuencia, arrojaron cascotes y los jugadores de Villa Cassini le contestaron tirándoles esas mismas piedras, que eran otra vez arrojadas desde afuera hasta que terminó todo en una pedrada general”, explicó Gómez.
Ante esto, la policía se acercó al sitio, pero ya los inadaptados, al ver a los uniformados, escaparon. Para el segundo tiempo, dos agentes se quedaron en ese sitio y los otros en el interior del estadio, confirmando las condiciones de seguridad para que siguiera el partido. Sin embargo, los visitantes creyeron lo contrario y se negaron a jugar, retirándose del lugar y emprendiendo su regreso a Capitán Bermúdez.
Como dato anecdótico, Villa Felisa ganaba 1 a 0, y barrio Vila caía 3 a 0 en su visita a Puerto Gaboto.

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