El viaje del presidente Javier Milei a la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York arrojó un saldo de alto impacto para el entramado logístico y productivo nacional. En una declaración conjunta, los gobiernos de Argentina y Estados Unidos confirmaron el lanzamiento del “Corredor Andes-Atlántico”, un programa diseñado para movilizar inversiones por 7.000 millones de dólares orientadas a modernizar la infraestructura crítica de transporte, energía y telecomunicaciones.
El acuerdo, rubricado por el ministro de Relaciones Exteriores de Argentina, Pablo Quirno, y el subsecretario de Estado de EE.UU., Christopher Landau, tiene como objetivo central facilitar la inversión a largo plazo para conectar los sectores económicos vitales del país con los principales puertos del Atlántico y los mercados de Occidente.
Para la región del Cordón Industrial y el Up River, el impacto logístico proyectado es significativo. Dentro del pilar dedicado al Sector de Transporte, el comunicado prioriza la identificación de proyectos de infraestructura para la “rehabilitación y expansión de ferrocarriles, vías navegables y puertos”. Esto abre un nuevo horizonte de modernización para los accesos terrestres y el mantenimiento de la vía navegable troncal en las terminales del Gran Rosario, habilitando la participación de empresas estadounidenses en licitaciones o en calidad de subcontratistas.
El programa global también abarca el Sector Energético, enfocándose en el desarrollo comercial de los recursos de Vaca Muerta a través de la incorporación de tecnología e instrumentos financieros norteamericanos. A su vez, el acuerdo incluye un fuerte impulso al Sector de Minerales críticos y al Sector Digital, donde se colaborará en la implementación de tecnología confiable para garantizar la máxima ciberseguridad en las plataformas y equipos de inspección aduanera.
El respaldo económico llegará a través de la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de EE.UU., el Banco de Exportación e Importación, y la Agencia de Comercio y Desarrollo de ese país. Para viabilizar la llegada de estos capitales y operadores logísticos, el Estado argentino ratificó su compromiso de fortalecer el entorno legal y aplicar marcos regulatorios transparentes y predecibles que rijan las concesiones de infraestructura.
El “Corredor Andes-Atlántico” se inscribe dentro de la Asociación para la Infraestructura e Inversión Global del G7, un marco que ya impulsa corredores estratégicos en Medio Oriente, África y Asia Central.







