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Efecto contagio: en enero se multiplicaron las denuncias de paradero en San Lorenzo y el Cordón Industrial

Efecto contagio: en enero se multiplicaron las denuncias de paradero en San Lorenzo y el Cordón Industrial

Uno de los paraderos denunciados
Durante el mes de enero, la Unidad Regional XVII de la Policía de Santa Fe, con jurisdicción en San Lorenzo y el Cordón Industrial, registró más de diez denuncias por pedidos de paradero, una cifra que encendió alertas internas por el impacto operativo y el fenómeno social que se repite detrás de muchos de estos casos.

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Durante el mes de enero, la Unidad Regional XVII de la Policía de Santa Fe, con jurisdicción en San Lorenzo y el Cordón Industrial, registró más de diez denuncias por pedidos de paradero, una cifra que encendió alertas internas por el impacto operativo y el fenómeno social que se repite detrás de muchos de estos casos.

En la mayoría de las situaciones, las denuncias se activaron sin indicios concretos de delito o riesgo, motivadas principalmente por la falta de respuesta telefónica, demoras en regresos habituales o interpretaciones apresuradas de situaciones cotidianas. En varios casos, las personas buscadas fueron localizadas pocas horas después en sus lugares de trabajo, domicilios de conocidos o realizando actividades normales.

Desde ámbitos policiales y judiciales reconocen que existe un efecto contagio: cada búsqueda difundida genera un clima de alerta que deriva en nuevas denuncias, muchas de ellas prematuras. Esto obliga a desplegar protocolos completos, con movilización de patrulleros, personal investigativo, comunicaciones con fiscalías y recursos logísticos que se restan de otras tareas prioritarias.

Este fenómeno ayuda a comprender por qué las fuerzas de seguridad y el Ministerio Público de la Acusación mantienen criterios estrictos de comunicación frente a determinados hechos sensibles, como los suicidios. Lejos de ocultar información, la decisión responde a estudios y protocolos internacionales que advierten sobre el riesgo real del efecto imitación, especialmente cuando los casos se difunden de manera reiterada o sin el debido contexto.

Especialistas en salud mental y seguridad coinciden en que la exposición constante de determinados hechos puede incrementar conductas similares, generar pánico social o activar denuncias impulsivas que, aunque bien intencionadas, terminan saturando el sistema.

En el caso de los pedidos de paradero, las autoridades remarcan la importancia de evaluar previamente la situación, verificar contactos, rutinas laborales y contextos personales antes de formalizar una denuncia. Si bien toda preocupación es válida, una activación apresurada puede derivar en operativos innecesarios y en la utilización de recursos públicos que podrían destinarse a situaciones reales de emergencia.

Desde la Unidad Regional XVII reiteraron que las denuncias de paradero son herramientas fundamentales cuando existe riesgo cierto, pero también señalaron la necesidad de responsabilidad social y comunicación prudente, para evitar que el miedo, la ansiedad o la viralización de casos aislados deriven en un fenómeno de contagio que complique aún más el trabajo policial y judicial en una de las regiones con mayor conflictividad de la provincia.