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El 3 de Febrero y el desprecio del poder: los presidentes que no le dieron la espalda a San Lorenzo

El 3 de Febrero y el desprecio del poder: los presidentes que no le dieron la espalda a San Lorenzo

Juan Domingo Perón en San Lorenzo - mejorada con IA
A lo largo de la historia, solo Juan Domingo Perón en 1950, José María Guido en 1963 y Fernando de la Rúa eligieron estar presentes en San Lorenzo el 3 de Febrero, el acto que conmemora el único combate librado por José de San Martín en suelo argentino. El resto de los presidentes optó por darle la espalda a una de las fechas más trascendentes de la historia nacional.

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A lo largo de la historia, solo Juan Domingo Perón en 1950, José María Guido en 1963 y Fernando de la Rúa eligieron estar presentes en San Lorenzo el 3 de Febrero, el acto que conmemora el único combate librado por José de San Martín en suelo argentino. El resto de los presidentes optó por darle la espalda a una de las fechas más trascendentes de la historia nacional.

San Lorenzo fue escenario, a lo largo de su historia, de muy pocas visitas presidenciales vinculadas al acto del 3 de Febrero. Apenas tres presidentes constitucionales estuvieron presentes en esta ciudad en el marco de la conmemoración sanmartiniana: Juan Domingo Perón en 1950, José María Guido en 1963 y Fernando de la Rúa, siendo hasta hoy el último mandatario nacional en participar del acto oficial.

A 26 años de aquella última visita presidencial, vuelve a instalarse la expectativa de que un presidente de la Nación vuelva a pisar el Campo de la Gloria. En ese contexto, el historiador sanlorencino Miguel “Pepe” Piagentini reconstruyó con precisión histórica la jornada del 3 de febrero de 1950, cuando Juan Domingo Perón llegó a San Lorenzo acompañado por Eva Duarte y una comitiva sin precedentes.

El 3 de febrero de 1950: una jornada histórica

El viernes 3 de febrero de 1950 arribó a la ciudad de San Lorenzo el presidente de la Nación Juan Domingo Perón, acompañado por su esposa María Eva Duarte. La comitiva estuvo integrada por ministros nacionales de áreas clave del Estado, entre ellos Marina, Aeronáutica, Salud Pública, Educación, Ejército, Comunicaciones y Trabajo y Previsión, además de gobernadores de varias provincias argentinas y altas autoridades civiles, militares y eclesiásticas.

A las 8.25 de la mañana, mientras repicaban las campanas del Convento San Carlos, Perón ingresó a la ciudad. El recorrido se realizó por el bulevar Sargento Cabral en un automóvil descubierto, escoltado por los Granaderos a Caballo. En el Campo de la Gloria, el hermano franciscano Pascual Muré le entregó al presidente la pala con la que plantó un retoño del Pino Histórico, tras el izamiento de la bandera nacional.

Luego de la misa de campaña, el entonces obispo Antonio Caggiano destacó los valores morales de los Granaderos y del general José de San Martín. A continuación, tomó la palabra el gobernador de Santa Fe, quien pronunció un extenso discurso evocando la figura del Libertador y la presencia del pueblo argentino en todas sus expresiones sociales, civiles, militares y religiosas.

Discursos y simbolismo sanmartiniano

Durante el acto también habló el secretario general de la CGT, José Espejo, quien expresó el acompañamiento de los trabajadores argentinos al ideario sanmartiniano, reafirmando el vínculo entre justicia social, soberanía e independencia.

El cierre estuvo a cargo del propio presidente Perón, quien recordó la gesta de los Granaderos en San Lorenzo y reivindicó el sacrificio de los primeros soldados caídos por la Patria. En su discurso, vinculó el legado de San Martín con los objetivos de una Argentina socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana, conceptos que marcaron el ideario de su gobierno.

Finalizado el acto, Perón y Eva Duarte recorrieron el Campo de la Gloria, visitaron el Convento San Carlos, firmaron el libro de honor y recibieron medallas de oro. Posteriormente se dirigieron al Pino Histórico y luego al embarcadero, desde donde partieron hacia Buenos Aires a bordo del yate presidencial “Tecuara”.

Tres presidentes en más de siete décadas

Tras aquella visita de 1950, San Lorenzo volvió a recibir a un presidente de la Nación recién en 1963, con la presencia de José María Guido, y muchos años después, a Fernando de la Rúa, quien se convirtió en el último mandatario nacional en participar del acto del 3 de Febrero.

Desde entonces, pasaron más de dos décadas sin una visita presidencial, un dato que refuerza el peso simbólico que tendría un eventual regreso de un presidente al Campo de la Gloria.

La expectativa por una nueva visita

En la antesala de una nueva conmemoración, y con un escenario político nacional en permanente movimiento, vuelve a plantearse la posibilidad de que el presidente Javier Milei participe del acto central en San Lorenzo, lo que marcaría un hecho histórico al romper una ausencia de 26 años.

Más allá de las definiciones oficiales, la reconstrucción histórica realizada por Miguel “Pepe” Piagentini vuelve a poner en valor el lugar que San Lorenzo ocupa en la historia nacional y el significado profundo que tiene la presencia presidencial en una fecha fundacional para la identidad argentina.