“El 70 por ciento de la soja ya no está en manos del productor”

El precio récord, de 612 dólares por tonelada no será usufructuado por los chacareros, aseguró Roberto Cerutti, presidente de Coninagro Santa Fe


Todos miran la cotización de la soja. Los productores, los exportadores y los gobiernos Nacional, provinciales y municipales. La oleaginosa superó la barrera de los 610 dólares por tonelada y batió el récord de 2008. En aquella ocasión el lock out patronal no les permitió aprovechar el excelente precio que tuvo el grano. Hoy parece que, por diferentes motivos a los de hace cuatro años, también se lo pierden.

El presidente de Coninagro Santa Fe, Roberto Cerutti, igual no deja de destacar que el precio internacional de la soja no deja de ser una buena noticia. “Eso significa que los mercados están firmes y con fundamentos. La firmeza de este año es diferente a la de 2008 que se dio por una serie de factores como algo de escasez en el mercado pero sobre todo por la búsqueda de refugio de los capitales en los commodities como la soja, el petróleo, los metales”, sostuvo en diálogo con Diario UNO.

“En esta ocasión –argumentó– la firmeza es distinta porque obedece a que hay una demanda mayor a la oferta disponible. La desgracia es que al productor prácticamente no le llegan los beneficios porque hay muy poca soja en manos de los productores. Este año los productores tienen menos soja en mano que el año pasado”.

—¿En manos de quién está la soja para poder aprovechar los precios récord?

—Una gran cantidad ya se vendió y se embarcó. Está en manos de los exportadores. A veces se hacen operaciones cantadas y, en otras, se arriesga. El 70 por ciento de la soja ya no está más en manos de los productores. Algún productor grande puede aguantar más y tendrá el 50 por ciento vendido, mientras que otros ya vendieron el 90 por ciento.

Al ser consultado sobre los motivos por los que los productores se desprendieron de su cosecha rápidamente, Cerutti dijo: “Primero porque hubo una cosecha muy magra. Después tiene que ver con las urgencias económicas, ya que la gente se fija que aumentó la soja, pero no se fija que en un año el aumento de costos fue, como mínimo, del 25 por ciento. Esto está evidenciando el famoso atraso cambiario y otros problemas que no se quieren reconocer pero que existen”.

“Las urgencias hicieron que el productor se desprenda de la soja. El que es sojero, la única moneda que tiene es la soja. Mientras que los que son ganaderos también tienen el novillo. Pero hoy, dentro de la producción el diamante es la soja”, aseguró.

—¿Cómo impacta este buen momento de la soja en los otros cultivos?

—Los productores intentan sostener al maíz, el trigo en la medida de lo posible. Hay algo muy sencillo. Con la soja se intenta sostener a los otros cultivos por una cuestión de rotación. Pero lo del trigo es la obra maestra de terror. Ahí se evidencia todo lo que no se tiene que hacer. Porque a las retenciones hay que agregarles un 20 o 25 por ciento más que se queda en el camino. Lo mismo pasa con el maíz que de un 20 por ciento de retenciones se va a un 40 por ciento. Eso sucede porque hay un mercado regulado. Por eso, al precio de Chicago no sólo hay que hacerle el 20 por ciento de las retenciones, sino un 40 por lo que se pierde en el camino.

—¿En el camino de quién se queda esa diferencia?

—Se queda en el camino con distintos actores como las multinacionales y los exportadores, que no son bebés de pecho, pero que tampoco son los dueños de todos los males. Hay cuestiones que son ocultas. Mientras que con la soja no pasa lo mismo porque tiene un mercado libre. Además, el 80 por ciento de la soja se muele y sale como industrializada o semi industrializada. Pero se empieza a complicar la cosa cuando hay que hacer una serie de dibujos que no son habituales dentro de la exportación y eso aumenta los costos. Si no hay un mercado libre, no hay una franca competencia.

“El problema del maíz es que se tiene que hacer en la zona núcleo maicera (sur de Santa Fe y Córdoba y norte de Buenos Aires), porque los costos que tiene el maíz entre semilla, fertilizante y dos o tres cositas más se van más de 500 dólares por hectárea. En el caso de la soja el riesgo es menor y es un cultivo más plástico. Porque en el maíz si te falta agua durante los ocho o diez días críticos ese maíz ya no hay que esperarlo sino hasta el año que viene. En la zona núcleo no tenés limitante de suelo, pero sobre todo no hay limitante climático. Porque en otras zonas tienen un suelo de buena calidad, pero tienen el limitante climático. El nivel de riesgo es mucho más alto y no es casualidad que la gente se vuelque a la soja”, concluyó.

Fuente: Agencia fe

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