Narcoterrorismo

El narco que quiso asesinar a un juez y un fiscal usaba las islas frente al Cordón Industrial para esconder droga

El narco que quiso asesinar a un juez y un fiscal usaba las islas frente al Cordón Industrial para esconder droga

Islas frente a San Lorenzo
Una investigación del periodista Germán de los Santos revela la peligrosa trama de Leonardo Airaldi. El capo narco, que llegó a ofrecer 40.000 dólares para atentar contra la vida de magistrados y funcionarios en Entre Ríos, utilizaba refugios en las islas del Delta y lanchas de alta potencia para mover cargamentos frente a las terminales portuarias de nuestra región.

Estamos en WhatsApp: Podés seguirnos acá

Una investigación del periodista Germán de los Santos revela la peligrosa trama de Leonardo Airaldi. El capo narco, que llegó a ofrecer 40.000 dólares para atentar contra la vida de magistrados y funcionarios en Entre Ríos, utilizaba refugios en las islas del Delta y lanchas de alta potencia para mover cargamentos frente a las terminales portuarias de nuestra región.

El Cordón Industrial no es solo el epicentro de la agroexportación argentina; es también el escenario de una sofisticada logística criminal que aprovecha la geografía del río para operar en las sombras. Según detalla el periodista Germán de los Santos en el portal Aires de Santa Fe, la organización liderada por el entrerriano Leonardo Airaldi utilizaba el laberinto de islas frente a San Lorenzo y Puerto Gaboto como su principal centro de acopio y distribución.

La peligrosidad de Airaldi trascendió las fronteras del tráfico al revelarse sus planes de eliminación institucional. La justicia determinó que el narco planeó el asesinato de un juez, un fiscal y el Ministro de Seguridad de Entre Ríos, ofreciendo una recompensa de 40.000 dólares para ejecutar los ataques en un intento desesperado por frenar el avance de las causas en su contra.

Refugios en las islas y lanchas de “alta potencia”

La clave de la operatividad de esta red radicaba en su dominio del Delta. La banda utilizaba campos y refugios en zonas de islas de difícil acceso, donde el acopio de cargamentos se realizaba bajo una total discreción. Para conectar estos puntos con la costa santafesina, la logística incluía el uso de lanchas equipadas con motores de alta potencia, capaces de navegar a gran velocidad por los riachos para evadir cualquier control de las fuerzas de seguridad.

En este contexto, el fiscal de San Lorenzo, Aquiles Balbis, lideró un allanamiento clave en una vivienda ubicada en calle Gómez al 500, en la localidad de Puerto Gaboto. Durante el procedimiento, se secuestraron teléfonos celulares y documentación vital que vincula la logística de la costa local con los movimientos detectados en las islas, confirmando que la organización utilizaba nuestra región como puerto de desembarco estratégico.

La Hidrovía como escenario de riesgo

Aunque esta organización operaba de forma independiente, su despliegue reaviva la preocupación sobre la seguridad en la Hidrovía. La facilidad con la que estas lanchas de alta gama circulan entre los buques que llevan la cosecha argentina al mundo expone la vulnerabilidad de la infraestructura regional.

La trama de Airaldi recuerda antecedentes de la complejidad delictiva en la zona, como el histórico hallazgo de 500 kilos de cocaína en el puerto de Vicentin años atrás, que demostró la capacidad de las bandas para infiltrar y “contaminar” la logística de exportación lícita. El control de las islas y la velocidad de desplazamiento en el río se consolidan hoy como el principal desafío para la justicia y las fuerzas federales en el Gran Rosario.