"Que dios perdone a Argentina"

Un pastor evangélico de San Lorenzo escribió una carta contra la ley de aborto

Daniel Cattaneo es el líder de la iglesia Cristiano Redentor y uno de los espacios más visibles en la lucha contra la ley aprobada ayer. El religioso reseñó su misiva en el portal informativo de esa comunidad


He visto esta historia cientos de veces. La de la persona que teniendo todo insiste en su destrucción. No importa el esfuerzo de la familia, la enumeración reiterada de las razones por lo cual no hacerlo, el esfuerzo vano de decirle las salidas que hay, el tremendo amor que Dios le tiene, lo afortunado que es por contar con esa persona, familia o bienes… cuando una persona está determinada a atentar contra si misma, hacer una estupidez o ser terca hasta perder todo… nada lo detiene.

Argentina hoy se volvió a disparar en su propio pie… y van tantas, que uno se asombra ante resiliencia de nuestra nación. Le hablamos, le marchamos, oramos y gritamos pero su terquedad se impuso y al final logró su objetivo: legalizó el aborto. La barbarie, otra vez, avanza y uno entiende la pregunta del salmista: “Si los fundamentos son socavados ¿qué puede hacer el justo?”

Desde mi habitación oigo los festejos de una marea de jovencitas que llegaron desde Dios sabe donde, en colectivos de transporte escolar subsidiados, con la intención de lograr que, si algún día son madres, tengan la ayuda estatal para matar al hijo de sus entrañas. Y lo han logrado, nuestros legisladores (38 de los senadores y 131 de los diputados) las ayudaron.

Afuera, en la plaza estás señoras y señoritas festejan que Argentina se dio otro tiro en el pie. Se ríen, festejan como si se tratara de una copa del mundo… pero en realidad se trata de otra cosa…Del otro lado de la valla, otra parte de Argentina, llora.  Llora por los hijos de las que están festejando, porque serán abortados. Llora porque muchas de las que están festejando son sus hijas, antiguas congregantes, amigas, vecinas que no supieron cómo retenerlas, convencerlas y/o influirlas para que no tiñeran de verde su pañuelo.

De este lado del “muro de alambre” hay una multitud que llora con culpa, la gente que votó a favor del aborto llegó a gobernar por el voto “celeste”.  Llora porque ahora se dan cuenta que no solo no llenaron la heladera, sino que vaciaron los vientres de las argentinas y con su ayuda. Realmente, mal que nos pese, este fue un Frente de Todos… Llora porque ha invertido mucho, en ganas, esfuerzo, recursos y parece que no alcanzó… esta vez no hubo un milagro… al menos así parece.

Y tanto un lado de la plaza y el otro, somos Argentina… Dios nos perdone, Argentina. Mi oración hoy, en esta madrugada es la súplica del Jesus azorado ante el grotesco festejo frente al sufrimiento… “Padre, perdónalos, no saben lo que hacen.”

Alguien, del norte santafesino, me preguntó ayer qué hacer ante la hipotética, entonces, legislación del aborto. Le dije que “deberíamos mudarnos… hasta hoy hemos vivido en Resistencia, pero deberemos irnos a Reconquista.” ?

Nuestra lucha sigue intacta,  más incómoda, pero seguiremos luchando por la vida y en algún momento podremos derogar esta nefasta ley de muerte. Sin embargo, lo ocurrido debe guiarnos a un profundo análisis en la manera que elegimos los gobernantes y avisparnos en la manera de construir influencia para poder reordenar lo que esta agenda esta produciendo. Y tal vez, ahí, en ese análisis, se produzca el milagro que esperábamos de otra manera… puede llegar a suceder que la Argentina que hoy llora se de cuenta que votar, militar en política, es algo tan espiritual como ser una comunidad de fe y que el evangelio que puede lograr que un zelote y un recaudador de impuestos romano sean hermanos, además pueda producir una sinergia que logre una opción de transformación social y política que la democracia del siglo XXI nos habilita.

Mientras tanto, Dios perdone a Argentina, Dios nos perdone porque no sabemos lo que estamos haciendo.

Pr. Daniel Cattaneo.

Comunidad Redentor

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