El traslado de un preso revela el terror con que se vive en Rosario

Se trata del policía acusado de dar información a un grupo que planeaba matar a un juez y a un fiscal; lo trasladó a tribunales un grupo de elite penitenciario con armas largas


Con un gran despliegue de seguridad realizado por el Grupo de Operaciones Especiales Penitenciario (GOEP), Germán Almirón, el policía preso que tramó con otro convicto matar al juez Juan Carlos Vienna y al fiscal Guillermo Camporini, fue indagado ayer por una causa federal en la que quedó imputado por facilitar información muy importante a un grupo de narcotraficantes.

Tras declarar, Almirón regresó a un sector de máxima seguridad de la cárcel de Piñero, situada a unos 30 kilómetros de Rosario. Su celda individual está frente a la de Ariel «Guille» Cantero, uno de los jefes de la banda de los Monos.

Su abogada defensora, Paula Ríos, pidió el traslado de Almirón de ese penal porque -según argumentó- fue uno de los policías que participaron en la detención del jefe narco.

Pero Cantero, cabe recordar, se entregó solo en la Jefatura de Policía de Rosario el 20 de junio pasado, tras estar prófugo más de dos meses. «Guille» Cantero fue procesado por el homicidio de Diego «Tarta» Demarre, a quien ejecutaron desde un auto. Ello ocurrió un día después de que fue asesinado Claudio «Pájaro» Cantero, hermano de «Guille», el encargado de llevar adelante un raid de venganzas que dejó cuatro muertos en cinco días.

VIGILADO POR EXPERTOS

Ocho efectivos del GEOP, el grupo de elite del Servicio Penitenciario de Santa Fe, con armas largas y los rostros cubiertos, trasladaron a Almirón -que tenía colocado un chaleco antibalas- desde la prisión de Piñero hasta la sede de los tribunales federales de Rosario, donde en el Juzgado Nº 3, a cargo de Carlos Vera Barros, le informaron que está imputado de facilitar datos sensibles a un grupo narco, liderado por Reina Isabel Quevedo, detenida y procesada junto con su socio Julio César Feldkircher el 9 de febrero pasado en operativos múltiples que se hicieron en Salta y Rosario.

Almirón aparece en una escucha telefónica en la que se desprende que tiene un vínculo con Feldkircher, el encargado dentro de este grupo de reprocesar y distribuir la cocaína de máxima pureza que Quevedo traía del norte argentino.

El nombre de este policía trascendió a los medios de prensa, luego de que apareció en otras escuchas realizadas por la justicia federal hablando con el convicto César Arón Treves, detenido en la cárcel de Coronda, sobre un supuesto plan para atentar contra el juez Vienna, el fiscal Camporini y el subjefe de la División Judicial, Luis Quebertoque. Anteayer, jueces y fiscales realizaron un acto en los tribunales de esta ciudad para repudiar la violencia y las amenazas contra funcionarios judiciales.

En el fuero federal decidieron dar aviso el miércoles de la semana pasada al fiscal general de la provincia, Julio de Olazábal, luego de que el juez Vera Barros leyó la desgrabación de las conversaciones entre Almirón y Treves.

«En el contenido de las conversaciones telefónicas -se agregó- es posible inferir un plan para atentar contra jueces y fiscales, siendo el ideólogo de este plan el abonado intervenido.» Ese celular interceptado era el que estaba supuestamente en poder de Almirón, que gozaba del beneficio de contar con un aparato dentro de la prisión. Su abogada advirtió que el teléfono móvil que le encontraron en la celda el viernes pasado «se lo dejó su hijo para que escuchara música y no hizo llamadas».

En el registro de las escuchas Almirón habla con Treves sobre el sicario que habrían contactado para eliminar al magistrado. «Pensalo tranquilo, meditá y mañana a la noche me decís si nos comemos el arroz con salchicha (por el juez Vienna) o nos comemos al Bocón (al fiscal Camporini). Vos pensalo. Porque si yo me como al Bocón, salchicha se va a pegar un susto bárbaro.» Y confirman quién va a ser el sicario que va a llevar adelante el plan: un tal «Anteojito».

El policía ya estaba detenido desde fines de enero pasado, pero por otra causa, que se investiga en la justicia provincial. Este suboficial que se desempeñaba en la Brigada Operativa de la División Judicial está acusado de «extorsionar» a la familia de Juan Domingo Ramírez, que está sindicado como sicario de la banda de los Monos, a quien dejaron escapar del penal de la Jefatura de la Policía de Rosario nueve horas después de ser apresado. Almirón está acusado de exigirle a la esposa de Ramírez la entrega de un automóvil Citroën C3 y dinero en efectivo a cambio de dejarlo huir.

Treves recibió una mala noticia de la Cámara de Apelación en lo Penal, que confirmó su procesamiento como partícipe primario en el homicidio de Gustavo Serra, un hombre baleado en noviembre de 2012 en una playa estacionamiento del centro de Rosario.

UN MOTOCHORRO MURIÓ LINCHADO POR VECINOS

ROSARIO.- Dos motochorros atacaron a una mujer el sábado pasado en el barrio Azcuénaga, zona de casas de dos pisos, de clase media, de vecinos que se conocen entre sí en el trato cotidiano. La mujer caminaba con su hija de dos años. Gritó. Los dos jóvenes asaltantes huyeron con la cartera como botín. Pero algo salió mal, la motocicleta no alcanzó velocidad para el escape y varias manos anónimas tomaron a uno de los asaltantes. Lo golpearon salvajemente. Ayer murió, tenía 18 años, se llamaba David Moreyra y fue linchado por vecinos de Rosario.

La epidemia de violencia que vive esta ciudad, con más de 70 homicidios este año, sumó otro capítulo con la venganza callejera concretada por vecinos.

El presidente de la Asociación Vecinal Barrio Azcuénaga, Oscar González, rechazó esa forma de actuar de vecinos: «Estoy seguro de que por la cabeza de muchos de los vecinos que participaron en ese hecho hoy, al conocer el fatal desenlace, sentirán un enorme arrepentimiento porque el ser humano no se puede comportar como se ha comportado en esta oportunidad».

La Justicia aún no identificó a los atacantes.

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