Encerrado con libertades

El Viejo, narco de Bermúdez preso por tres crímenes, siguió apretando gente desde Piñero

A Walter Francisco González lo volvieron a imputar por liderar una banda dedicada a extorsiones, amenazas y balaceras. El "capo" cumple una condena a 20 años de cárcel. También acusaron a su pareja Joana.


Lo apodan El Viejo pero se llama Walter Francisco González. Tiene 35 años, vivía en barrio Copello de Capitán Bermúdez y cumple una condena de 20 en una celda del pabellón 10 de la cárcel de Piñero. En julio del año pasado aceptó su responsabilidad por liderar una organización narcocriminal y por la autoría intelectual de tres asesinatos en el Cordón Industrial, entre otros ilícitos. No obstante el encierro en el complejo penitenciario del escándalo, el Viejo siguió dando órdenes hacia el exterior para sostener sus negocios ilegales, por intermedio de amenazas, extorsiones, balaceras y maniobras económicas.

El Viejo González sumó una nueva imputación el pasado sábado. La Justicia le dictó otra prisión prisión preventiva por el plazo de ley. Los fiscales Federico Rébola y Valeria Haurigot le atribuyeron el rol de jefe de la banda, cuya función era impartir órdenes a diversos integrantes de la organización para que realicen ataques armados, pagos, amedrentar personas, entregar un teléfono para comunicarse con la persona a amenazar o extorsionar, entre otras. También se encargaba de los llamados telefónicos extorsivos y amenazantes desde su lugar de detención: la Unidad Penitenciaria N° 11 de Piñero.

Joana Soledad R., la pareja del Viejo González, también quedó imputada aunque el juez Florentino Malaponte le dictó una libertad con restricciones. La acusaron por integrar la banda y cumplir la función de convertir y administrar el dinero ilícito obtenido de las actividades criminales de la organización, dirigida por su pareja Walter, en bienes muebles e inmuebles de alto valor económico. También realizaba actividades comerciales con el fin de darle apariencia lícita al origen ilícito de los fondos. De hecho lo hacía a través de una tienda de indumentaria infantil ubicada en calle Florida al 3, en el centro de Capitán Bermúdez.

Al Viejo González se le imputó haber ordenado los ataques armados, uno del 17 de octubre del año pasado en Valle Hermoso al 1700 de Rosario, contra la vivienda del albañil que le realizaba una casa de dos plantas en la localidad de Serodino. Aquella tarde, al menos tres personas circulaban en un Chevrolet Corsa, desde donde efectuaron disparos con un arma de fuego calibre 11.25.

Se constataron disparos contra la casa del albañil llamado Ramón Carlos V. y en un Peugeot 408, que había sido dado en forma de pago por allegados al Viejo durante la obra en la localidad de Serodino.

La noche del 9 de noviembre de 2020 volvió a ser atacada la casa de Ramón, por una persona que realizó disparos con un arma de fuego calibre 11.25, quien luego se dio a la fuga en un Chevrolet Astra donde era aguardado por otros cómplices.

Esa misma noche atacaron a balazos la casa de Yamila M., la nuera del albañil que trabajaba en la construcción de la casa del Viejo González. Dos hombres que se desplazaban en una moto de color negra efectuaron entre 2 y 3 disparos contra la vivienda de Irigoyen al 1900 de Rosario.

Los ataques fueron acompañados por diversas amenazas y extorsiones del Viejo González, en las cuales les exigía devolución de dinero y del Peugeot 408 que le había sido entregado en parte de pago. Lo atormentó vía telefónica, mensajes de whatsapp y mensajes de facebook, desde su lugar de detención en Piñero.

Además los fiscales Rébola y Haurigot le atribuyeron a Joana R., en un plazo aproximado entre enero de 2018 a la actualidad, convertir y administrar bienes provenientes de la actividad delictual de la organización dirigida por su pareja Walter, con la consecuencia posible de que el origen de los bienes originarios o los subrogantes adquieran la apariencia de un origen lícito.

Según la acusación, Joana realizó estas acciones de manera habitual en razón de su rol de miembro dentro de la organización, a través de la administración y adquisición de bienes muebles registrables, la construcción de bienes inmuebles y la adquisición y administración de bienes para su comercialización.

Joana recibió bienes de la banda narcocriminal y los aplicó en la compra de materiales para la construcción del inmueble de Laprida y España, en la localidad de Serodino.

También recibió bienes de la organización y los utilizó para la compra de un Volkswagen Virtus a través de un crédito obtenido. La esposa del Viejo se inscribió como monotributista categoría H, habiendo luego instalado un local comercial de venta de ropa en el centro de Bermúdez. Así aplicaba los recursos de la asociación ilícita en la compra de mercadería para ese local de calle Florida y avenida San Lorenzo, para vender indumentaria en el mercado con apariencia de licitud.

En abril pasado, Joana realizó 90 depósitos de dinero, por pequeños montos, hasta lograr la suma total de 564.700 pesos. Además realizó múltiples compras en diferentes comercios. El accionar de la mujer del Viejo González tuvo como objeto convertir el origen delictivo de los bienes obtenidos ilícitamente, cortar los lazos con el delito precedente, dotarlo de visos de legalidad, administrarlos e integrarlos al mercado de bienes.

 

Un jefe y dos sicarios, culpables

El 30 de julio del año pasado, los sicarios de la banda del Viejo González, identificados como Eduardo “Chochán” Gómez y Ricardo “Maluma” Díaz fueron condenados a 25 años y medio y 15 años y medio, respectivamente.

El fiscal Aquiles Balbis les atribuyó la autoría material de tres crímenes y una tentativa de homicidio. En tanto que el Viejo firmó un abreviado por 20 años en la cárcel, como instigador de los homicidios con el propósito de ganar territorio en la pugna por el narcomenudeo.

A Chochán lo encontraron responsable del crimen de David Medina y la tentativa de homicidio de Joel Camillato. Por su parte, a Maluma le atribuyeron los asesinatos de Jonatan Anguilante y Walter Santa Cruz.

El Viejo González, fue condenado a 20 años de prisión como instigador de los homicidios con arma de fuego de Anguilante, Daniel Medina y Santa Cruz.

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