Tribunales de San Lorenzo

Embarazó a su hija y lo negaba: “Quién fue el hijo de p… que te hizo esto”

Comenzó el juicio oral al bermudense de 46 años acusado de abusar sexualmente de su propia hija durante 13 años. La amenazaba para que no cuente tales aberraciones


“Decime quién fue el hijo de puta que te hizo esto”. Enrique Ricardo Juan P. simuló un sentimiento de indignación por una noticia que ya sabía: que había embarazado a su propia hija, como corolario de 13 años de aberrantes sometimientos sexuales, agresiones y hasta amenazas de muerte. Estaban por volverse después de hacer compras en un shopping de Rosario junto a su esposa y la víctima, que por entonces tenía 21 años. Aquella vez no hubo cachetazo ni trompada, tal como solía reaccionar el padre “celoso y agresivo”. Se abrazaron y lloraron los tres: padre, madre e hija. A esa altura, el abusador de Capitán Bermúdez ya tenía pergeñado una farsa grandilocuente.

Por entonces, Enrique P. ya le había dado precisas instrucciones a su hija de 21 años sobre lo que tenía que decir. Según dos testimonios aportados en la audiencia de apertura del juicio, la obligó a mentirle a la madre de que había quedado embarazada de un tal Javier, compañero de la facultad que vivía en Victoria, sin redes sociales y quien se había mostrado desinteresado de asumir la paternidad, al punto de bloquearla del celular.

Ese discurso de ficción, absurdamente orquestado y totalmente opuesto de la realidad de los hechos, despertó sospechas de la madre y del hermano mayor de la víctima, trascendió en la audiencia. Y cuando una mañana temprano madre e hija tomaron un colectivo desde Bermúdez para hacer el primer control obstétrico en un hospital de Rosario, la víctima se quebró y no pudo sostener la instrucción que le había dado su padre abusador. Sobre todo cuando la mamá insistió por conocer datos del tal Javier que no quería hacerse cargo del embarazo de su hija.

Este martes, en la audiencia de juicio que comenzó a celebrarse en Tribunales de San Lorenzo, el fiscal Juan Ledesma ratificó el pedido de 30 años de prisión efectiva para Enrique Ricardo Juan P. por abusar sexualmente de su hija desde que tenía 8 hasta los 21 años, habiéndola dejado embarazada. En los alegatos de apertura del debate le atribuyeron los delitos de abuso sexual gravemente ultrajante y con acceso carnal doblemente agravado, lesiones leves calificadas en concurso real y en carácter de autor.

La investigación del fiscal Ledesma refiere que el 20 de julio de 2019 intentó abusar de su hija por última vez. Ella se resistió y el padre la golpeó en reiteradas oportunidades en el rostro, provocándole un hematoma en el ojo y heridas sangrantes en la boca. Cuando la madre volvió de trabajar del Hospital Provincial de Rosario, le obligó a decir a la hija que la había golpeado un cerámico que se desprendió mientras realizaban unas obras de reformas en el baño.

Antes de que la víctima prestara testimonio ante el tribunal compuesto por los jueces Griselda Strólogo, Jesús Rizzardi y Eugenio Romanini, desalojaron al imputado de la sala de audiencias y pudo escuchar el relato de su hija desde una oficina contigua. Pudiéndose explayar en sus declaraciones y sin la presión de la mirada intimidante de su padre, logró contar que cuando se enteró que estaba embarazada pensó en quitarse la vida. Y que la niña nació a fines de agosto de 2019. “La vi una sola vez, para hacerle los papeles para el DNI. Y fue muy duro. Yo me preguntaba si había tenido una hermana o una hija”, dijo entre sollozos.

La niña quedó bajo la tutela de una familia adoptiva. Según el fiscal Ledesma, las pruebas genéticas realizadas a la víctima, al abusador y a la propia recién nacida determinaron que es hija de su propio abuelo.

Ella quiso que se descubriese la verdad mucho tiempo antes, cuando era adolescente. Pero su padre la tenía amenazada de muerte. “A los 14 años reventé y le dije que iba a hablar. Entonces agarró un cuchillo de la cocina y amenazó con matarme a mí, a mi mamá y a mis hermanos. Que él no iba a ir preso”, describió la víctima.

 

El perfil de un abusador

Tres familiares que pasaron como testigos por la audiencia de apertura del juicio coincidieron en que Enrique P. es un hombre “celoso y agresivo” para con su hija. Iba a buscarla a la escuela secundaria hasta cuando cursaba sexto año. “Si hablaba con alguien reaccionaba a trompadas o me decía que era una puta. No salía ni siquiera a tomar mates con mis amigas. Tenía el control de mi teléfono y hasta de mis redes sociales. Abrí una academia de folclore y se anotó como alumno”, expresó la víctima.

Uno de los hermanos coincidió en que “mi papá es una persona muy agresiva y celosa. Hasta sabía qué hora tenía libre en la escuela cuando faltaba un profesor. Yo no quería intervenir porque tenía miedo. Mi hermana abrió una academia de folclore y siempre buscaba una excusa para ir con ella a los festivales. Iba a la facultad pero con mi abuela paterna. Me llamó la atención porque lo noté muy tranquilo el día que le dijo que estaba embarazada”, reconoció.

Desocupado desde 2015, Enrique P. trabajó haciendo servicio técnico de computadoras y celulares. Y hasta llegó a comprarse una cámara para dedicarse a la fotografía. La madre, sostén principal de una familia con cinco hijos, mientras trabajaba y cursaba la carrera de tecnicatura en hemoterapia, decidía permanecer en casa de alguna compañera en Rosario para ahorrar los gastos de viajar en colectivo, señaló en la declaración.

“Mi mamá trabajó en granja, atendió un ciber y hacía las residencias nocturnas en hospitales hasta que se recibió de técnica en hemoterapia. Yo tenía 15 años y mi mamá trabajaba en el Eva Perón y luego en el Provincial, hasta que allí quedó efectiva”, ratificó la víctima.

A fines de julio de 2019, luego de que una ecografía determinara que la chica cursaba por un embarazo de 32 semanas de gestación, realizaron la denuncia penal en Fiscalía de San Lorenzo y ese mismo jueves 25 detuvieron a Enrique Ricardo Juan P. en la puerta de su casa en Capitán Bermúdez.

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