Empresa del cordón superó fuerte crisis hace pocos meses y ya está en la puerta de un nuevo conflicto

Cerró sus puertas en 2014 y reabrió con nuevos dueños, prometiendo más inversiones y crecimiento. Pero el contexto económico no está ayudando.


Fundición Martínez, de Granadero Baigorria, cerró el 2014 con la planta parada, sueldos atrasados y un pasivo que ascendía a los $25 M. Luego de intensas gestiones para evitar el cierre definitivo encabezadas fundamentalmente por la UOM, en enero de este año apareció un interesado: Carlos Boero SRL, empresa dedicada a fabricar ejes y suspensiones para camiones y remolques.

El fuerte de la firma de Granadero Baigorria estaba en la fabricación de camisas de cilindros, campanas y mazas de ruedas para camiones, acoplados y ómnibus, así como blocks para motores de tractor, entre otras autopartes. Para recuperar la producción, Boero negoció con la Nación una protección ante el ingreso de piezas importadas. Mientras tanto, habían anunciado una inversión de al menos $10 M para volver a poner en marcha la planta.

La coyuntura ayudó para lo primero, pero complicó lo segundo. “La falta de dólares sirvió para frenar a la fuerza la llegada de competidores de afuera, pero el estancamiento económico y la brusca caída en la venta de vehículos retrasó la reactivación”, explicó Ignacio Boero a Punto Biz. Ante la caída en la demanda, el ajuste vino por el lado del desembolso.

“Tuvimos que retrasar un poco las inversiones, estirar el plan de reactivación de dos a cinco años, y mientras tanto ir dosificando la incorporación de bienes de capital en función de cómo se desarrolle la actividad”, manifestó. Con 80 empleados, hoy la empresa está produciendo 300 toneladas mensuales, pero cuando la demanda acompañe, la idea es sumar tecnología y tener 120 empleados para llevarla a las 800 toneladas mensuales. Una de las claves será además recuperar a los antiguos clientes de Fundición Martínez.

 

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