#EnGuerra: Dos empresas dedicadas al procesamiento de residuos industriales se acusan entre sí

Tras una denuncia por contaminación ambiental, una de estas firmas apuntó hacia su competidora y ésta le respondió negándolo y reacusándola


Días atrás, algunos medios de comunicación de la zona reprodujeron declaraciones de un grupo de vecinos del barrio La Petrolera, de Timbúes (muy cerca del límite con Puerto San Martín) que apuntaban contra la empresa Pelco SA por generar una nube de contaminación ambiental que afecta la salud de sus habitantes.

Pelco SA es una firma dedicada al tratamiento de residuos industriales y está radicada en Puerto San Martín, desde hace varios años. Dista a unos 10 kilómetros del aludido asentamiento poblacional y fue la apuntada, por esos vecinos, como la generadora de tales males. Incluso, llegaron a mencionar los “centenares casos de cáncer de pulmón” que viene padeciéndose a consecuencia de la polución ambiental local, aunque no respaldaron tal aseveración más allá de sus declaraciones.

La denuncia motivó a que Claudia Kalineck, directora de Pelco SA, la desmintiera.

“Me parece difícil que a la distancia (unos 10 kilómetros) dónde está el barrio (La Petrolera) se sienta algún olor propio de esta actividad. Hay que tener presente que no somos la única industria que opera en la zona;  hay una que también realiza tratamiento de residuos al igual que nosotros. Entonces, ¿por qué la denuncia apunta directamente a Pelco SA?”, se preguntó Kalineck, tras lo cual afirmó que detrás del reclamo “hay en juego una cuestión comercial”.

“No digo que no existan problemas de salud en ese barrio de Timbúes, digo que acá se está manipulando un tema sensible y real como es la contaminación, en forma comercial. Y en esto apunto directamente a IDM (una empresa situada  en San Lorenzo y dedicada a un rubro similar), que está ubicada a menos de 4 kilómetros de distancia de nosotros y, por lo tanto, también está dentro del radio de esos 10 a 12 kilómetros que los vecinos plantean”, destacó.

Y agregó: “Esa empresa (IDM) promueve esta denuncia en nombre nuestro, y la persona que juntó firmas es Florencia S…., que trabajó con nosotros y luego se relacionó con la otra empresa; es ella la que estuvo en contacto con algunos de los vecinos validando las firmas”.

Como si fuera poco, la directora siguió enumerando una serie de falencias que padece su competidora, tales como “la falta de monitoreo de efluentes gaseosos durante las 24 horas del día, la indisposición de cenizas, la ausencia de membranas protectoras en una laguna sobre la que dispone todo tipo de desechos, y, además, una clausura, cosa que nosotros, desde que operamos en esta zona desde el año 2007,  jamás tuvimos”.

Semejante aseveración fue desmentida “terminantemente” por uno de los socios gerentes de IDM, Enrique Lauría.  “Mi consejo es que baje un cambio (en alusión a Kalineck), olvide las acusaciones (nunca contratamos a vecino alguno para nada), y trate de resolver sus problemas sin deslindar responsabilidades, ya que en la región, todos saben quién es quién”, expresó mediante un comunicado.

“IDM dispone las cenizas tal cual exige la ley, previo análisis realizado en un equipo ICP Masa, de los cuales solo existen dos unidades en todo el país, y se hace diariamente con resultados que pueden ser consultados por quien lo solicite”, detalló.

“IDM posee piletones de agua de lavado de gases para su neutralización y reciclado de residuos, con el objetivo de no consumir agua de las napas. Nunca se envió a estos piletones residuo ni contaminante alguno, tal cual verifican periódicamente las autoridades ambientales provinciales y nacionales”, agregó.

Y fue más duro aun al defender la acusación por contaminación que lanzaron desde Pelco SA. “Esa aseveración es tan falaz como la de que estuvo clausurada. Nunca IDM fue clausurada, como sí lo fue la empresa madre de Pelco SA en la localidad de Tigre, en los años 2005, 2008, 2011, 2014, 2015 y actualmente, l2016, luego de una terrible explosión en esa planta”.

Para concluir, Lauría volvió a ratificar que IDM “no contamina”, y para argumentar su aseveración explicó que una de sus garantías es el relevamiento  que efectúan “constantemente” los “siete ingenieros ambientales, los tres ingenieros químicos y hasta un doctor en químico que velan por el cumplimiento fiel de la legislación vigente para el cuidado medioambiental; que los vecinos se queden tranquilos pues estos profesionales sí trabajan en serio”.

El casi único rasgo coincidente en las declaraciones de uno y otro fue una frase: “las puertas de la empresa están abiertas para todos”, admitieron. Y eso es una virtud que muy pocos empresarios pueden evidenciar. Por eso, es importante que tal “virtud” sea utilizada por las autoridades, y por qué no instituciones y/o asociaciones ecologistas, para determinar si existe algún grado de incumpliendo de las legislaciones vigentes, y si, efectivamente, una y otra empresa son responsables de las reiteradas denuncias por contaminación ambiental en las que incurren los vecinos de esta región.

Determinarlo o desmentirlo significará también acabar con la estigmatización a la que están expuestas este tipo de industrias.

Y así como se dice esto, vale agregar que la función de este tipo de plantas no es más ni menos que abordar una problemática en constante crecimiento: la contención, tratamiento y/o destrucción de residuos industriales y/o peligrosos, que de otra manera, si se convertirían en sustancias altamente contaminantes. Claro que, estas industrias, deben cumplir con cada uno de los requisitos exigidos para conservar el medio ambiente.

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