Esquina peligrosa. En menos de 24 horas dos riñas callejeras masivas y un herido de arma de fuego

Sucedió entre el sábado y domingo, en el barrio José Hernández de San Lorenzo. En uno de los hechos un vecino quiso mediar y le destruyeron el auto. El lesionado está fuera de peligro.


La esquina de Ingeniero White y Gaboto, en el barrio José Hernández de San Lorenzo, fue el sitio elegido por un grupo de inadaptados para cometer, en menos de 24 horas, dos hechos delictivos. En ambos, dos sujetos fueron presa de la furia de terceros y resultaron heridos.

El primero de los sucesos aconteció alrededor de las 22 del pasado sábado. Solicitada la presencia policial, los agentes observan que un grupo de personas huyen corriendo en diferentes direcciones, quedando tendido en el duelo una persona, que fue identificada como Roque A, de 32 años, quien tenía una herida de arma de fuego en una de sus piernas.

De acuerdo al testimonio recogido, el susodicho se había trabado en discusión con Alejo S, vecino del lugar, quien en un momento determino extrajo de entre sus ropas un revólver y efectuó tras disparos, hiriendo de uno ellos a su rival en la pierna izquierda. Tras ello huyó.

El herido fue trasladado al Hospital Granaderos a Caballos donde se le practicaron las curaciones de rigor, quedando fuera de peligro.

Al mediodía del domingo, pasadas las 13.30, la policía es otra vez reclamada en la misma intersección. Al arribar comprobaron como otro grupo de personas estaban en el lugar trenzándose a golpes. A diferencia de la noche anterior, esta vez, los concurrentes no huyeron, sino que dejaron momentáneamente sus diferencias de lado y se unificaron para atacar a los agentes con palos y piedras. Luego de esto, sí emprendieron la huida.

A los minutos vuelve a convocarse a la policía, en Gaboto al 800 (a metros de Ingeniero White), donde se entrevistan con un vecino que aporta testimonio de lo sucedido. Según se relato, explicó que la riña masiva fue protagonizada por dos numerosas familias, y que tras escucharse varias detonaciones, presuntamente originadas por un arma de fuego, decide intervenir para pedir calma, pues entre los concurrentes había menores de edad.

Dentro de su automóvil clamaba por quietud, pero fue desoído, al extremo que uno de los peleadores le dijo que se callara, que no interviniera, y tras ello le pateó el parabrisas del coche destruyéndolo. Esto hizo, sin más, alejarse del lugar y guardar su auto en la cochera y él encerrarse en su casa para preservar su integridad física.

Por querer mediar y detener una discusión absurda, casi sale mal parado.

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