Entrevista con SL24

«Esta herida nunca va a curar», afirmó el policía que estuvo preso 77 días

Al suboficial Leandro Pucheta lo desvincularon esta semana de una causa en la que lo acusaban de filmar un ataque sexual contra una compañera de la fuerza. La prueba contundente que propició un giro en la investigación y un hecho de falso testimonio, las claves de su liberación.


Por Pablo Soria

El suboficial Leandro Pucheta permaneció en prisión preventiva durante 77 días por un hecho que, según se estableció esta semana en Tribunales de San Lorenzo, no tuvo responsabilidad penal. Lo habían acusado de filmar un ataque sexual hacia una compañera de la fuerza, en un auto estacionado a media cuadra del boliche en donde estaba prestando servicio adicional con un colega al que también imputaron y luego desvincularon de la causa: Matías Roldán.

El giro rotundo en la causa, que precipitó la liberación de Pucheta, se produjo a partir de la prueba audiovisual aportada por la cámara de seguridad del 911. Recién ahí se determinó que el policía no se había movido de su puesto de trabajo durante la madrugada del 23 de diciembre pasado, mientras prestaba servicios en el boliche de avenida San Martín y Salta. Asimismo los abogados defensores trabajan sobre un hecho de falso testimonio que inicialmente propició el encarcelamiento de ambos uniformados.

«Creo que este daño nunca se me va a curar. Sí lo tendré que asimilar, pero a esta herida jamás la voy a poder cerrar. Aprenderé a vivir con eso. Siento que fue injusto lo que me pasó. Lo primero que pensé fue que me estaban condenado por algo que yo no había hecho», confesó Pucheta en diálogo con SL24.

El suboficial que hasta su detención pertenecía al Grupo de Operaciones Tácticas de la Unidad Regional XVII, abrazó la vocación policial 9 años atrás, a pesar de que tenía puesto de trabajo estable como empleado químico. «A los 16 años empecé a trabajar en IDM. Era encargado de área pero yo quería ser policía», recordó Pucheta.

Durante los dos meses y medio de prisión preventiva, Pucheta estuvo alojado en la comisaría de Coronel Arnold y luego en la seccional de Barrancas. «Lo que más me duele de la condena social es lo que puedan llegar a decirle a mi hijo sobre lo que me pasó. Nunca quise que mi hijo fuera a visitarme mientras estuve detenido. No en esas condiciones. Fueron 77 días de pesadilla, de terror. No podía estar con mi familia, con mi hijo. El último día que me fui a trabajar le dije a mi hijo que «mañana volvía». Y él no quería que me vaya. Fueron 77 días sin volver a casa», manifestó.

¿Qué pasó aquella noche del 23 de diciembre? Según la acusación del fiscal Maximiliano Nicosia, una empleada policial denunció un mes después que había sido abusada sexualmente por un colega de la fuerza, mientras que otro agente había registrado el ultrajante ataque a través de un video que luego se habría viralizado en grupos de whatsapp.

«Sinceramente no recordaba aquella noche hasta que me enteré de la denuncia y se dio mi detención. Fue algo inimaginable. En un allanamiento me detuvieron en el lugar en donde prestaba servicio. «En la orden de procedimiento me leyeron el contenido de la denuncia y a partir de allí fui recapitulando para entender qué era lo que había pasado y lo que había hecho para quedar detenido. No entendía nada», reconoció Pucheta.

El viernes 3 de febrero se llevó adelante la imputación contra Roldán y Pucheta. «No lo podía creer. Me dejaron algunos días incomunicado hasta que se celebró la audiencia y escuché todo. Me acusaban como si hubiese sido el autor principal de lo que pasó. Fue muy difícil», expresó.

Pucheta aseguró que «no conocía» a la empleada policial que realizó la denuncia hasta aquella noche. «La conocí esa noche cuando se acercó al boliche y yo estaba con mi compañero Roldán. A él le dije «no dejemos pasar a esa chica porque está ebria y nos va a traer problemas». Mi colega me respondió «no te hagas problema que es una amiga». Jamás imaginé el desenlace que los dos tuvimos».

«Hubo una prueba contundente por la que mis abogados Ariana Rearte y Pablo Morosano trabajaron con mucho esmero. Ellos le insistieron a la Fiscalía para que le entreguen la prueba acusatoria, para luego desarrollar la defensa. Nunca le entregaban nada y por eso se demoró tanto mi liberación. Hasta que lograron conseguir el video del domo de seguridad del 911. Allí demostraron todo lo contrario de lo que reflejaba la denuncia», aseveró Pucheta.

Las imágenes de ese domo registraron algo completamente distinto a lo que constaba en la denuncia. «Demostraron que nunca me moví de mi sector de trabajo. Sí en un radio de uno o dos metros. Pero siempre en el lugar en el que me correspondía estar: en la puerta del establecimiento», afirmó.

En cuanto al delito de falso testimonio, Pucheta señaló que «los abogados tendrán que evaluar y después resolver sobre las declaraciones de esos testigos. A raíz de eso harán las demandas que correspondan. Sí hubo un falso testimonio y unas personas de identidad reservada que tendrán que aclararlo mis abogados».

Por último, Pucheta afirmó que no tiene definido volver a la fuerza policial tras la desvinculación de la causa. «Estoy pensando seriamente lo que voy a hacer. No me siento muy bien para seguir trabajando. Más que nada por la condena social. Te recriminan, te apuntan y eso me hace dudar sobre volver o no». En su resolución del pasado martes, la jueza Griselda Strólogo le pidió disculpas al suboficial y ordenó que le quiten las esposas en la sala de audiencia.

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