Análisis Político

Eugenia Rolón y el costo de la viralidad: margen de error y laboratorio político

Eugenia Rolón y el costo de la viralidad: margen de error y laboratorio político

Eugenia Rolón
La figura de Eugenia Rolón expone los límites de un liderazgo construido desde la sobreexposición y la viralidad. San Lorenzo funcionó como un verdadero laboratorio político: el crecimiento libertario, sin estructura territorial sólida, dividió el electorado en tercios y terminó habilitando una mayoría kirchnerista dentro del Concejo Municipal. El episodio que hoy coloca a Rolón en el centro de la escena no es solo un hecho policial, sino una señal del margen de error que enfrentan los armados políticos basados casi exclusivamente en redes sociales.

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La figura de Eugenia Rolón expone los límites de un liderazgo construido desde la sobreexposición y la viralidad. San Lorenzo funcionó como un verdadero laboratorio político: el crecimiento libertario, sin estructura territorial sólida, dividió el electorado en tercios y terminó habilitando una mayoría kirchnerista dentro del Concejo Municipal. El episodio que hoy coloca a Rolón en el centro de la escena no es solo un hecho policial, sino una señal del margen de error que enfrentan los armados políticos basados casi exclusivamente en redes sociales.

El fenómeno político que encarna Eugenia Rolón no puede analizarse únicamente desde el episodio policial que hoy la tiene como protagonista excluyente en los principales portales y canales de noticias del país. El verdadero eje del debate es otro: el poder político que otorgan las redes sociales. Además, su capacidad de incidir en los resultados electorales y el costo que ese poder empieza a tener cuando la figura pública queda expuesta a sus propias contradicciones.

Rolón es oriunda de San Lorenzo y construyó su capital político mucho antes de que Javier Milei fuera presidente. Militó activamente en redes cuando Milei era un economista que recorría estudios de televisión difundiendo ideas liberales. Éstas ideas entonces parecían marginales y hoy gobiernan la Argentina. Ese recorrido no fue menor: la sanlorencina logró consolidar una comunidad digital de enorme volumen. Tiene más de 200 mil seguidores en X, 361 mil en Instagram y 219 mil en TikTok, números que superan ampliamente a cualquier dirigente tradicional del departamento San Lorenzo.

Su estilo discursivo, confrontativo y sin matices, replicó desde el inicio el tono del actual presidente. Esa identidad le permitió convertirse en una referencia libertaria en Santa Fe. Además, formó parte del armado político que Karina Milei impulsó en la provincia para la elección de convencionales constituyentes y concejales.

En ese contexto, Rolón fue candidata a convencional constituyente, enfrentando nada menos que al intendente de San Lorenzo Leonardo Raimundo y al senador departamental Armando Traferri. El resultado fue impactante: más del 20 % de los votos en todo el departamento San Lorenzo. Fue un desempeño extraordinario para una fuerza sin estructura territorial clásica. En la ciudad, el candidato a concejal del mismo espacio, Leonardo D’ Alessandro, superó el 16 %. Esto confirma que el sello libertario y la tracción en redes pueden competir de igual a igual con los partidos históricos.

Ese caudal electoral no fue neutro. La irrupción de La Libertad Avanza, con Rolón como figura central, dividió el electorado en tres tercios. Esto terminó habilitando un escenario que favoreció al peronismo local, que logró ingresar dos concejales. Entre ellos se encuentra Jazmín Petrillo, quien luego utilizaría sus propias redes para defender al régimen de Nicolás Maduro. En una paradoja política, se expone cómo la fragmentación del voto puede alterar por completo la representación institucional.

El episodio policial que involucra a Rolón —la conducción con un nivel de alcohol en sangre informado como superior a 1,8 gramos por litro y sin licencia habilitante— adquirió una viralidad inmediata a escala nacional. Esa amplificación no se explica solo por la gravedad del hecho, sino por el perfil público de la protagonista. Es una dirigente que construyó su identidad política a partir de la confrontación, la denuncia permanente y la deslegitimación del adversario.

En política, la viralidad no es neutra. Funciona en ambos sentidos. La misma lógica que permitió a Rolón instalar ideas, disputar poder y condicionar resultados electorales es la que hoy multiplica el impacto de un hecho negativo. No se trata únicamente de un problema personal o judicial. Al contrario, es un golpe al armado territorial de La Libertad Avanza en la región, en momentos en que el espacio necesita ordenar candidaturas, consolidar liderazgo y proyectar una estrategia de cara a las elecciones de 2027.

San Lorenzo se convirtió, casi sin proponérselo, en un laboratorio político de la nueva era. Redes sociales como principal herramienta de construcción, figuras sin estructura partidaria tradicional y resultados electorales capaces de alterar el equilibrio histórico de poder. El caso Rolón demuestra que ese modelo puede ser eficaz, pero también frágil. Cuando el liderazgo se apoya casi exclusivamente en la exposición permanente, no hay margen para el error.

La discusión de fondo ya no es policial. Es política. Y el interrogante queda abierto: ¿hasta dónde puede llegar un liderazgo construido en la viralidad? ¿Cuánto cuesta sostenerlo cuando la agenda deja de ser controlada por quien la supo dominar?