La crisis en la Policía de Santa Fe volvió a escalar en Rosario pese al anuncio de incrementos salariales realizado por el gobierno provincial la semana pasada. Desde las primeras horas de este martes, la situación se tornó crítica frente a la Jefatura de Policía, donde se registraron episodios de tensión, sanciones disciplinarias y un fuerte despliegue de fuerzas.
A las 6 de la mañana, unos 20 móviles policiales se estacionaron frente a la sede de la Unidad Regional II y no salieron a cumplir tareas operativas. La medida fue interpretada por el Ministerio de Seguridad como un abandono de servicio y derivó en una respuesta inmediata: los efectivos involucrados fueron pasados a disponibilidad y se les retiró el arma reglamentaria.
🚨Tensión frente a la Jefatura: protesta y corte de calle complicaron el tránsito
— Mauro Yasprizza (@MauroYasprizza) February 10, 2026
Un grupo de policías y civiles se manifestó frente a la Jefatura de Policía y bloqueó el paso hacia el sur. Hubo presencia de efectivos para liberar la circulación y algunos manifestantes… pic.twitter.com/noYpQb8XNe
La escena se produjo luego de una noche marcada por incidentes en el portón principal de la Jefatura. Allí, un grupo integrado por familiares de policías, civiles y retirados volvió a concentrarse en reclamo de mejoras salariales y condiciones laborales. Según fuentes oficiales, personal del cuerpo de Infantería intentó desalojar a los manifestantes durante la noche, lo que generó momentos de fuerte tensión que se extendieron hasta la mañana.
Desde el Ministerio de Seguridad de Santa Fe advirtieron que “los efectivos que hicieron abandono de servicio recibirán duras sanciones” y remarcaron que no se tolerarán medidas de fuerza que afecten la prestación del servicio. Al mismo tiempo, la Casa Gris buscó llevar tranquilidad al asegurar que al menos 80 móviles se encontraban operativos en la calle, reforzados por el Comando Unificado con participación de fuerzas federales.
La protesta se da en un contexto delicado, atravesado por reclamos salariales persistentes, desgaste interno en la fuerza y una creciente preocupación social por la seguridad en Rosario. Pese a los anuncios oficiales, el conflicto no logra descomprimirse y expone una tensión latente entre el gobierno provincial y sectores de la Policía, con los familiares ocupando un rol cada vez más visible en la protesta.
Mientras tanto, la situación frente a la Jefatura sigue siendo monitoreada y no se descartan nuevas medidas disciplinarias ni operativos de control si el conflicto vuelve a escalar en las próximas horas.






