Predio industrial semivacío

¿Fabricaciones Militares de Fray Luis Beltrán tiene que reactivarse o cerrarse?

Hoy sus empleados volvieron a reclamar lo de siempre: reactivación de producción, reincorporación de los despedidos y urgente recomposición salarial


Esta mañana, un grupo de operarios de Fabricaciones Militares de Fray Luis Beltrán, liderados por representantes gremiales de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), volvieron a realizar una asamblea en los portones del predio industrial ubicado en la homónima localidad, para ratificar por enésima vez una serie de reclamos cuyos puntos principales son la reactivación de áreas productivas, la reincorporación de los despedidos y una urgente recomposición salarial.

En las últimas décadas esta establecimiento fue desprendiéndose de diversas áreas productivas, un poco por los cambios globales en materia de geopolítica y de economia de mercado, por un lado, y también por las impericias de los sucesivos gobiernos que restaron importancia a la generación de pertrechos militares para las fuerzas armadas.

Salvo durante los años de la “primavera económica” que se disfrutó en parte de los gobiernos de los Kirchner, siempre esta fábrica estuvo signada por una merma en productividad.

La llegada de Raúl Alfonsín a la presidencia puso fin a un oscuro período que sufrió el país. Los presupuestos se ajustaron con pocas partidas para el sector militar y ellos lo sufrieron las diversas Fábricas Militares instaladas en distintos puntos del país.

Luego legó la gestión de Carlos Menem y con la globalización y la revolución productiva, se cerraron algunas y hasta se “volaron otras”, como o sucedido en la ciudad de Río Tercero.

Dicha la etapa del kirchnerismo (en el 2001 con de la Rúa no se salió de lo que le sucedió a la Nación toda) llegó el gobierno de Mauricio Macri, caracterizado en otro retroceso en niveles productivos y en la redacción del personal, históricamente contratados, recontratados y recontrarecontratados, a los que se les disolvió dicha relación contractual.

Desde entonces la suerte estuvo echada y salvo algunas excepciones, estos predios bélicos estuvieron signados a subsistir con una enorme capacidad ociosa.

Ahora, con nuevo presidente, tampoco hay decisión política para su reactivación. Y tras una “prudente” espera, el sindicato se pone a la cabeza de los reclamos, los mismos que profesaron contra Macri, al que culparon (y con argumentos) por una nueva debacle laboral, y que ahora no pueden dejar también de reclamarle a Fernández luego de festejar su acceso al poder.

Para concluir, una historia que se repite y cuyo final se dilata porque nadie quiere adoptar una decisión política que faculte a Fabricaciones Militares en general, y al predio de Fray Luis Beltrán en particular, un presente claro y un futuro previsible. Mientras tanto, en semejante indefinición, sus obreros continuarán cobrando un sueldo a cambio de muy poco. Y con una incertidumbre en sus espaldas que ya les ha generado un “cuero duro”, pero aún así, penetrable ante la ansiedad y el temor de perder un ingreso salarial.

Semanas atrás, el titular del Ministerio de Defensa de la Nación, Agustín Rossi, visitó y recorrió el predio destacando, con orgullo, la producción de chalecos antibalas para las fuerzas de seguridad interna, en especial, la policía de Santa Fe. Tremendo predio, obsoleto en tecnología en muchas áreas, para tan poca producción. En esa oportunidad, nadie se atrevió a plantearle una solo inquietud de todas las que ahora sindicalistas y empleados, con justa razón, exponer.

¿Debe seguir activa tal como hoy está Fabricaciones Militares Fray Luis Beltrán, o bien tiene que reconvertirse? ¿Hay o habrá una política definida en materia de producción nacional de pertrechos militares para una provisión masiva a las fuerzas armadas y de seguridad, o se seguirá apostando a su importación? ¿Se invertirá en tecnología para hacer competitiva su producción o se mantendrán las actuales y vetustas variables de productividad, donde sobresale su capacidad ociosa? Hasta tanto no se resuelvan algunas de cuestiones, es probable que gremio y trabajadores sigan reclamando por lo mismo de siempre durante varias décadas más.

Alejandro Romero

 

 

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