Reconoció pasarla mal

Famosa actriz y bailarina contrajo dengue: “Creí que me moría”, reconoció

Se mudó a casa de un amigo para estar más cerca de sus padres y cuidarlos del coronavirus. Hace unos 10 días fue diagnosticada trasmitida por los mosquitos


“Fue terrible. Estoy en el día 15 de la enfermedad y recién estoy saliendo”, aseguró Laura Fidalgo.

Cuando comenzó el aislamiento obligatorio por la pandemia del coronavirus, la bailarina decidió instalarse en la casa de unos amigos, en Flores, para poder asistir a sus padres que son adultos mayores. Su idea era estar más cómoda, en una residencia con piscina, y a la vez estar cerca de su domicilio paterno.

Lo que nunca imaginó fue que, mientras cuidaba a su familia del COVID-19, iba a terminar contrayendo dengue.

¿Cómo empezó todo? “Un día tuve que ir a buscar unos papeles de urgencia a mi escuela de danza y, como estaba apurada, me compré una hamburguesa. Yo nunca como esas cosas. Así que, cuando empecé a sentir nauseas, pensé que me había intoxicado con la comida. Al otro día me puse a tomar sol, sin repelente, y sentí que me picaron dos mosquitos. Pero a mi siempre me pican y no le di importancia. El tema es que después empecé con fiebre y mis amigos me insistieron para que llamara a un médico”, contó Laura.

Fidalgo nunca creyó que pudiera tener coronavirus. Así que contactó a un profesional mediante una videollamada, pero ante los síntomas el médico decidió ir a verla a su casa al día siguiente. “Fue entonces cuando me dijo que posiblemente tuviera dengue. Y la verdad es que sentí una gran angustia. Dije: ‘¡No puede ser!’”, explica la bailarina.

¿Si era consciente de lo grave que era esta enfermedad? “La verdad es que la minimizaba. Leía que había dengue, que había que tener cuidado con los mosquitos… Pero en ese momento no le daba tanta importancia. Porque, además, están todos obsesionados con el coronavirus. Y te puedo asegurar que esto es igual o peor”.

“Me sacaron sangre durante tres o cuatro días, porque me bajaron mucho las plaquetas. Y estuve como cinco días sin poder comer por las nauseas. El problema es que, si ni siquiera toleras el líquido, te deshidratás. Así que yo me obligué a tomar agua porque si no iba a ser peor”, cuenta.

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