Pandemia

Fuentes de energía y salud

Hoy más que nunca el vínculo entre salud y fuentes de energía debe ser sostenido y no darse por sentado .


Desde el descubrimiento del fuego como fuente de calor, iluminación y alimento, la energía ha sido elemento vital en el desarrollo de la humanidad. Sin embargo, la pandemia desencadenada por el Covid-19 ha hecho más patente su necesidad, tal vez como nunca antes, en el día a día de nuestras vidas.

Siempre damos por sentado que las fuentes de energía han estado, están y estarán allí, presente de manera constante, pero la realidad es que debemos ser conscientes de su uso. Y es que la pandemia del Covid-19 ha redireccionado de alguna manera las prioridades del uso de la energía: respiradores artificiales, equipos médicos para el control de signos vitales, ambulancias, luz y aires acondicionados de los centros de salud, hoy demandan más que nunca el uso de esa energía omnipresente.

 

El sector salud requiere un manejo especial de la electricidad, a fin de de garantizar la seguridad de los pacientes. También se necesita alta confiabilidad de suministro eléctrico para las áreas de comunicaciones, gestión de registros y seguridad. Una falla en el sistema de suministro eléctrico, puede resultar altamente riesgoso y hasta mortal, si no se tienen las medidas preventivas para evitar o reaccionar rápidamente ante el fallo del sistema eléctrico. Es por ello que las fuentes de energía de YPF, que se encuentran distribuidas a lo largo y ancho del país, son más que nunca, esenciales en este momento tan delicado. 

Consumo razonado

No es un secreto que paulatinamente se ha buscado migrar a fuentes de energía menos dependientes de los hidrocarburos, por ser más limpias, económicas y de bajo impacto con el medio ambiente; sin embargo, no es menos cierto que ese es un proceso que no se hará de la noche a la mañana y es por ello que debemos ser razonables con el uso que le damos a nuestro consumo diario de energía. El confinamiento nos ha llevado de una manera tal vez más consciente, a valorar la importancia que representa la energía en nuestra cotidianidad: abrir la heladera para proveernos de alimentos, encender un televisor o una computadora para entretenernos, conectar nuestro celular para cargar su batería o simplemente darnos una ducha con agua caliente.

     

En nosotros está que haya un uso razonable en el consumo. Muchas veces caemos en el abuso; por no poner de nuestra parte (por ejemplo, al dejar las luces encendidas de una habitación, cuando no se está en ella) y o por simple desconocimiento de que desperdiciamos energía.    

Un ejemplo de ello es el  microondas: haciendo uso del horno microondas durante 30 minutos diarios (sumando por ejemplo todos los pequeños consumos de un minuto o dos para calentar bebidas, comidas, etc.), genera un consumo de 20 kw al mes; sin embargo, poca gente sabe que uno de los elementos que mayor consumo del horno de microondas es, aunque parezca mentira, el mantener encendido (las 24 horas) el reloj digital que generalmente sólo queda para marcar la hora después de ser usado para calentar alimentos. Así que una manera de fomentar el ahorro, sería simplemente desconectar el horno mientras no se esté usando.    

Otro elemento de uso diario que es un gran consumidor de energía es el cargador del teléfono celular. Cada cargador (el consumo variará dependiendo del número de personas que tengan teléfonos celulares en un mismo hogar), entre la carga como tal del equipo y dejarlo pegado al tomacorriente sin usar, al menos 5 horas, consume unos 2 kw al mes. Parece poco, pero si son 3 ó 4 cargadores que se dejan en la casa sin usar, el consumo crece de manera sustancial.    

Y podemos pensar ¿qué tiene que ver esto con la salud? Pues, que más allá de la pandemia por el Covid-19 que actualmente afecta al mundo (y que eventualmente pasará) el hacer un uso consciente de la energía, no sólo redundará en un uso más apropiado y eficiente para quienes realmente están en situación de riesgo en un centro hospitalario o de salud, sino que también tiene un impacto positivo con el medio ambiente.    

Recordemos que mientras el funcionamiento de la mayoría de las fuentes de energía dependan de combustibles fósiles, cada aparato o dispositivo eléctrico que usemos, genera en mayor o menor medida gases de efecto invernadero que van directamente a la atmósfera. Empecemos pues, a ser moderados con nuestras necesidades de consumo energético. 

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