Gestión de último momento para que no se divida la CGT

El líder de la Uocra propondrá hoy en la reunión del antimoyanismo extender el mandato del jefe de la CGT hasta septiembre e intentar normalizar el proceso electoral con un acuerdo que contemple los tres sectores en pugna

Télam Buenos Aires 27/03/2012 El Secretario General de la CGT, Hugo Moyano y el titular de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), Antonio Caló dialogan durante la reunión. Foto: Juan Roleri/Télam/cl

Gerardo Martínez tildó de “traidor” a Hugo Moyano durante un acto en la sede del Smata, el jueves pasado. Unas horas más tarde se cruzó en un estudio de televisión con el camionero y lo abrazó como si fuera su mejor amigo. Los dirigentes cruzaron llamadas telefónicas durante el fin de semana y acordaron un último intento para evitar la fractura de la CGT.

El líder de la Uocra propondrá hoy en la reunión del antimoyanismo extender el mandato del jefe de la CGT hasta septiembre e intentar normalizar el proceso electoral con un acuerdo que contemple los tres sectores en pugna.

De avanzar esta idea, se suspendería el congreso cegetista de pasado mañana, en Ferro, donde Moyano pretende autoproclamarse como jefe de la CGT por tercera vez consecutiva.

Martínez considera que la situación económica se agudizará y que los coletazos de la crisis demandarán una “CGT fortalecida”. El albañil es ambiguo y camaleónico: en Smata había elogiado con vehemencia las políticas del Gobierno, pero por lo bajo cuestionó deudas de las empresas contratistas de obra pública con sus afiliados, además de reconocer un freno en la construcción.

El acuerdo entre Moyano y Martínez deberá pasar hoy el filtro de los opositores al camionero, que se reunirán en la sede de la UOM con el objetivo de formar su propia CGT. El escollo más difícil de superar será convencer al sector de “los Gordos” (representantes de los grandes gremios) de sentarse a dialogar con el camionero. “La única condición para lograr un acuerdo es que Moyano se vaya, otra no hay”, condicionó Héctor Daer, uno de los referentes del sector.

Si no prospera la estrategia de Martínez, la disidencia moyanista avanzará hoy en su proyecto de formar su propia central. De ser así, las batallas sindicales tendrían a partir de hoy diferentes botines. Los sindicatos que anidan bajo las siglas de la CGT comenzarán a pelear por la legalidad que otorgue el Gobierno a sus centrales hasta por la colonización del mítico edificio de Azopardo 802.

Será una puja feroz que necesitará, con seguridad, la intervención de la Justicia, como sucedió con la fractura de la CTA, la otra central obrera que está dividida desde 2010 por sospechas de fraude durante la renovación de autoridades.

Si el antimoyanismo forma su propia central, la CGT quedará formalmente atomizada en tres sectores: los aliados a Moyano, los opositores que comulgan con las políticas kirchneristas y la tropa de gremios que responde a la central Azul y Blanca del duhaldista Luis Barrionuevo.

En la sede de la UOM se reunirán los dirigentes del actual consejo directivo de la CGT que cuestionaron el llamado a elecciones que hizo Moyano para pasado mañana, en el club Ferro Carril Oeste. También el Ministerio de Trabajo decretó nula “por irregularidades” la convocatoria realizada por el jefe camionero.

El desafío opositor será alcanzar hoy el quórum [reunir a la mitad más uno] para activar sus propios comicios y presionar así a Moyano para un acuerdo compartido.

La disidencia al camionero está integrada por “los Gordos”, ex moyanistas y dirigentes gremiales vinculados con el Estado. También se garantizó el apoyo del ferroviario José Pedraza, que desde la prisión firmó un poder para ser representado por el dirigente Mario Rodríguez.

Hasta el momento los gremialistas de la disidencia son los únicos que mantienen diálogo con los funcionarios del Gobierno. Quedó así reflejado la semana pasada durante los actos en la planta energética de Puerto Nuevo, con la Presidenta y el dirigente de Luz y Fuerza Oscar Lescano. O en el Smata, con la ministra de Industria, Débora Giorgi, como invitada estelar de un auditorio que sólo le reservó elogios.

El antimoyanismo dará hoy en la UOM un paso clave para consolidarse. El sitio no fue elegido al azar: los metalúrgicos Juan Belén y Antonio Caló serán las puntas de lanza para establecer los cimientos de la nueva central en caso de que haga falta. Belén presidirá la reunión en su rol de secretario adjunto de la CGT y Caló asistirá como el candidato hasta ahora más fuerte para liderar el espacio. Otro nombre posible es el del taxista Omar Viviani, que supo ser la mano derecha de Moyano hasta no hace mucho tiempo.

En medio de este berenjenal, la tropa de 56 gremios que sigue a Barrionuevo decidió mantenerse al margen. Lo hace así desde julio de 2008, cuando se alejó de Azopardo ante la reelección de Moyano conseguida a partir del respaldo de Néstor Kirchner.

“Moyano me llamó para ofrecerme hacer una CGT fifty-fifty y le dije que no quería saber nada”, comentó el referente gastronómico en el diario Ambito Financiero.

Previo a la retirada de Barrionuevo, el antecedente más cercano sobre una elección de secretario general que no se haya definido por convenio terminó con un quiebre entre la CGT Azopardo, conducida por Saúl Ubaldini, y la CGT San Martín, a cargo de Güerino Andreoni, en 1989. Ahora, algunos no quieren que suceda lo mismo. Saben que la atomización los debilita.

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