La ratificación de lo que ya se considera un escándalo institucional en los tribunales rosarinos sumó este jueves un capítulo definitivo que expone el impacto directo del periodismo de investigación en los tiempos judiciales. Pablo Barra, el hombre de 51 años que atraviesa un calvario de desvinculación total con su hija desde hace casi una década, había sido absuelto en primera instancia por el juez Pablo Pinto bajo el beneficio de la duda. Sin embargo, la vigencia de un protocolo de apelación obligatoria mantenía el contacto interrumpido, con una fecha de revisión fijada originalmente para finales de año.
La situación dio un vuelco radical a partir de la entrevista exclusiva de SL24 al abogado José Nanni, donde se expuso la red de informes psicológicos presuntamente falsos que habrían servido para sostener acusaciones sin sustento. La relevancia que tomó el caso, reforzada por la información publicada por Hernán Funes, terminó por desmoronar la estrategia de dilación. Ante la visibilidad mediática y la gravedad de las irregularidades denunciadas, el juez de Cámara Javier Beltramone tomó la decisión de adelantar la instancia de apelación seis meses, reprogramándola para este viernes. La reacción de la parte querellante fue inmediata: ante la inminencia de la audiencia y con el foco público puesto sobre los métodos periciales, la madre de la niña desistió formalmente del recurso.
Para los abogados de la mujer, los doctores Morosano y Guenzi, el retiro de la apelación es una consecuencia directa de la presión mediática que atraviesa el expediente. Esta exposición, que puso luz sobre un proceso viciado por informes que hoy están bajo sospecha criminal, terminó por desactivar una acusación que se sostuvo durante casi ocho años de forma artificial. Aunque técnicamente la fiscal Cecilia Cardinali mantiene el recurso en representación del Ministerio Público de la Acusación, la caída de la querella vacía de contenido el reclamo y deja la absolución de Barra en una posición de firmeza inminente.
El caso de Pablo Barra se convierte así en un hito de un proceso de revisión mucho más amplio que la Corte Suprema de Santa Fe ya ha comenzado a monitorear. La existencia de una supuesta industria de la denuncia falsa apoyada en pericias de dudosa procedencia ha dejado de ser una sospecha para convertirse en una realidad que la justicia ya no puede ignorar. Para Barra, el final de este proceso judicial no solo representa su inocencia definitiva, sino el inicio del complejo camino de revinculación con una hija a la que no ve desde que era una niña pequeña.
Lo ocurrido en las últimas horas demuestra que la celeridad judicial suele aparecer cuando el periodismo serio logra desarticular las maniobras de ocultamiento. El viernes a las 9.30, en los Tribunales Provinciales, se formalizará el desistimiento en una audiencia que marca un antes y un después para los padres desvinculados por informes falsos. La justicia tiene ahora el desafío de garantizar que la revinculación se inicie de manera inmediata, intentando reparar el daño de un ciclo de impunidad pericial que destruyó a una familia durante casi diez años.






