El clima social en Ricardone llegó a su punto de ebullición cuando los trabajadores nucleados en la Asociación de Trabajadores Municipales (ADETRAM) trasladaron su protesta a la calzada de la A012. Sin embargo, el reclamo del 24% escalonado que sostiene el gremio mayoritario de la localidad quedó opacado por la irrupción del SITRAM San Lorenzo, conducido por Edgardo Quiroga, quien exige un aumento superior al 40%.
“No puede venir un gremio de afuera a quemar gomas”
Las declaraciones de Carlos “Lito” Ramírez contra la figura de Quiroga fueron lapidarias. El dirigente de ADETRAM defendió la representatividad de su gremio y acusó a la conducción del sindicato sanlorencino de actuar con fines políticos ajenos al bienestar de los trabajadores de Ricardone.
“Nosotros tenemos la mayoría de los afiliados. No puede venir un gremio de afuera a firmar un acuerdo porque se le ocurrió quemar gomas frente a la comuna”, sentenció Ramírez.
Para ADETRAM, la exigencia del 40% que plantea Quiroga es “irreal” y tiene como único objetivo “ahogar” financieramente a la administración de Facundo Morandín. Mientras ADETRAM busca elevar el piso de las categorías más bajas con un acuerdo sostenible, el SITRAM es visto como un actor externo que busca forzar una crisis económica en un distrito clave.
El factor político: Unidos frente al asedio
El conflicto no es ajeno a la interna de Unidos para Cambiar Santa Fe. El presidente comunal, Facundo Morandín, es un aliado directo del gobernador Maximiliano Pullaro y responde en el territorio a la diputada Silvana Di Stéfano. En este esquema, la figura de Quiroga genera ruidos internos: el líder de los municipales de San Lorenzo fue candidato en 2023 dentro del mismo espacio de Pullaro, compitiendo en la interna para senador contra Mariano Soria e Iván Ludueña (quien finalmente se impuso en las primarias).
Tras su derrota electoral y su posterior alejamiento de la primera línea del espacio, Quiroga parece haber retomado una vieja práctica: el uso del conflicto gremial para presionar políticamente. En Ricardone, esta estrategia choca de frente con una gestión que intenta mantener el equilibrio fiscal y la paz social en un corredor donde transitan miles de camiones por día.
Gendarmería y paritaria estancada
Ante la magnitud del bloqueo en la A012, el Gobierno Nacional dispuso el envío de 300 efectivos de Gendarmería Nacional, quienes forzaron a los manifestantes a liberar una mano de la ruta para permitir el flujo de exportación hacia los puertos.
Al cierre de esta edición, la paritaria permanecía estancada. Mientras las partes aguardan una nueva audiencia en el Ministerio de Trabajo, el paro por tiempo indeterminado se mantiene firme y la tensión en las puertas del edificio comunal sigue latente, con dos gremios disputándose la calle y una gestión política que se siente blanco de una operación de desgaste liderada desde San Lorenzo.






