Reducir lo ocurrido en la guardia del Hospital Provincial Granaderos a Caballo a un mero caso de “ausentismo” es minimizar una práctica que roza el Código Penal. La dramática situación que atraviesa el periodista regional Alejandro Perea —quien continúa en estado crítico en el Sanatorio Plaza de Rosario tras no recibir un diagnóstico oportuno por un infarto intestinal— abrió una caja de resonancia institucional sobre el funcionamiento real de las guardias médicas en los hospitales públicos de la región.
La denuncia pública formulada por el periodista Carlos Delicia expuso no solo la falta de pericia clínica o la demora en el traslado de urgencia, sino abre una investigación por irregularidad sistemática: el fichaje ficticio de horas de servicio.
La delgada línea entre la falta laboral y el delito penal
En el derecho administrativo y penal argentino existe una diferencia sustancial entre quien falta a su puesto de trabajo y quien simula asistencia:
- Ausentismo: Es una falta administrativa que implica no concurrir a trabajar, derivando habitualmente en el descuento de haberes o sanciones disciplinarias internas.
- Fraude al Estado (Defraudación a la administración pública): Ocurre cuando un profesional marca su ingreso, simula estar prestando servicio activo de guardia y se retira del establecimiento, percibiendo una remuneración y módulos de guardia financiados por los contribuyentes sin cumplir la contraprestación efectiva.
A esta figura (prevista en el Artículo 174, inciso 5° del Código Penal) se suman potenciales imputaciones por Incumplimiento de los Deberes de Funcionario Público (Art. 248), Falsedad Ideológica de Documento Público (Art. 293) por la firma adulterada de libros de guardia, y el agravante de Abandono de Persona (Art. 106) si la ausencia física del médico de turno derivó en el agravamiento irreversible de la salud del paciente.
El caso Perea: horas clave perdidas en un efector a la deriva
Cuando Alejandro Perea ingresó a la guardia del efector sanlorencino con un cuadro de abdomen agudo vascular, el factor tiempo era la única frontera entre la vida y la muerte. La isquemia mesentérica requiere sospecha médica rápida, ecografía Doppler o tomografía contrastada inmediata y pase urgente a quirófano.
Sin embargo, el paciente pasó horas en observación con diagnósticos erráticos antes de que se autorizara su traslado a Rosario, llegando con necrosis intestinal avanzada.
La auditoría que encabeza el Ministerio de Salud provincial y la dirección del hospital busca determinar si los médicos especialistas que debían estar físicamente a cargo de la guardia activa esa noche se encontraban en el edificio o si habían dejado la atención delegada en personal sin experiencia tras haber marcado su tarjeta de ingreso.
Cámaras de seguridad y registros biométricos bajo la lupa
Para constatar si hubo fraude en el cumplimiento del servicio, los investigadores cruzan tres elementos clave:
- Registros biométricos y fichadas: Horarios exactos en los que el personal médico registró entrada y salida.
- Cámaras de vigilancia del hospital: Filmaciones de accesos y pasillos para verificar la permanencia real de los profesionales en sus puestos durante la franja horaria crítica.
- Firmas en historias clínicas y libros de guardia: Cotejo entre los médicos que rubricaron las órdenes médicas y su presencia efectiva en el nosocomio.
El Hospital Granaderos a Caballo es el efector de referencia para todo el departamento San Lorenzo. Tolerar que profesionales de la salud cobren guardias completas mientras atienden consultorios privados o permanecen en sus domicilios no es un problema de gestión horaria: es una estafa a los fondos públicos que, en situaciones extremas, termina costando vidas.







