Incertidumbre y preocupación en PyMES de Biodiesel

El Sindicato del Petróleo, Gas y Biocombustibles Privados de San Lorenzo volvió a mostrar su preocupación de cara al futuro inmediato de la industria del biodiesel, en especial, en lo referente a las Pymes.

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Es que, con el aumento de las cargas tributarias y la baja en el precio establecido por tonelada de biocombustible, las empresas trabajarán a pérdidas y con ello peligran los puestos de empleo, admitieron desde la entidad gremial.

“Así no se podrá seguir trabajando y eso nos genera muchísima preocupación”, admitió Rubén Pérez, secretario general del sindicato sanlorencino con actuación en todo el sur santafesino, territorio donde prestan servicios para esta industria alrededor de 2,5 mil operarios, ya sean afiliados a este gremio o al de Aceiteros.

La más que importante masa de trabajadores es motivo suficiente para la preocupación sindical. “No es que defendemos los intereses del empresariado, porque para ello tendrán su propia representación, pero nosotros lo queremos es conservar los puestos de empleo”, ratificó Pérez.

Para el gremialista, las dificultades financieras y económicas por la que atraviesa el sector son comprensibles.  Desde hace algunos días, el gobierno nacional impuso una carga tributaria que equipará la producción del biodiesel con la del aceite y otros productos y sub productos destinados a la exportación, a la vez que redujo, según la resolución 1436 emanada por el Ministerio de Economía, el precio de la tonelada de biodiesel, usada para mezclar con el gas oil (7 por ciento) que sale a la venta al público.

De esta manera, el valor pasó a costar 4.405,30 por tonelada, mientras que la materia prima utilizada, esto es el aceite de origen vegetal, preferentemente el de soja, cuesta, la tonelada, por encima de los 5 mil pesos. “El empresariado observa que de sostener en estas condiciones su línea de producción, perderán mucho dinero, y ningún empresario invierte para ello; es por tal razón nuestro temor a que se cierren fábricas”, argumentó Pérez, aunque admitió que por momento “todavía no se han generado despidos”.

En este orden, la cúpula del sindicato sanlorencino remitió cartas al ministro de Economía y a su subalterno inmediato, el mediático Axel Kicillof, exponiendo tal situación en pos de otorgar alguna respuesta que permita cambiar las actuales reglas.

“Nosotros ya hablamos con el diputado nacional Agustín Rossi para que traslade este cuadro de situación al gobierno nacional, de lo que dijo no saber nada, y lo mismo hicimos con Débora Giorgi (ministra de Industria de la Nación) quien también dijo desconocer tal resolución. Esperamos por una pronta respuesta”, afirmó Rubén Pérez.

La industria del biodiesel arrancó con una gran pujanza por parte de empresarios ávidos por invertir y cuyos resultados pueden observarse en la cantidad de empresas existentes, en especial, Pymes.

Es que las ventajas comparativas a otros procesos industriales derivados de la soja, tales como aceites y harinas, eran notables, en especial, por las cargas tributarias diferenciadas a la hora de exportar o los valores de obtención entre la materia prima (aceite) y el precio impuesto por el gobierno al biodiesel.

Todo ello cambió casi de un plumazo, porque al que exporta, en especial las denominadas industrias integradas (hacen la materia prima, el aceite, y el producto final, el biodiesel), las retenciones se igualaron a las del aceite y harinas, y al que vendía al mercado interno, las Pymes, les redujeron notoriamente el valor de la tonelada producida.

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