La baja en la cotización internacional de la soja vuelve a preocupar al empresariado agroexportador

Chicago muestra el precio más bajo de la oleaginosa desde 2009 a la fecha. La industria de la región, que soporta varias dificultades, suma una más. ¿Se sostiene el empleo?


Si la semana pasada la cotización de la soja en el mercado de Chicago alcanzó precio más bajo desde 2009, hoy cayó más aun abriendo las pizarras a poco menos de uSs322 por tonelada (dólares 321,966, para más exactitud).

De esta manera, su valor internacional descendió casi 3 por ciento respecto a aquella cotización del 5 de octubre de 2009, cuando la posición a noviembre se pactó a u$s325.18 por tonelada.

La actividad del sector manufacturero de China se contrajo en agosto a su mayor ritmo en casi seis años y medio, debido a la debilidad de la demanda doméstica y de las exportaciones -mostró un sondeo privado- lo que aumentó los temores de que la segunda mayor economía mundial se esté desacelerando con fuerza.

¿Cómo repercute esto en nuestra región?

El Cordón Industrial incorporó, desde hace un par de décadas, a un nuevo e importante jugador: la producción de aceites vegetales y derivados, más la disposición de los principales muelles agroexportadores del país.

Por ello, y en base a la importancia logística que significa la zona para la exportación de esos productos (constituyen el 30 por ciento del total exportable de la Argentina, y en su inmensa mayoría, sale de los puertos ubicados entre Timbúes y San Lorenzo), cualquier contingencia repercute de forma directa.

La baja en la cotización de la soja no es una buena noticia, pues se trata de la principal materia prima utilizada en el complejo oleaginoso local. De hecho, hace un tiempo que los industriales vienen sosteniendo sucesiva dificultades, tales como capacidad ociosa en crecimiento y aumento en los costos, a lo que se suma una baja en los rindes de productividad generado por una merma en la calidad proteica de la materia prima (que hace a las industrias producir más cantidad a igual precio  para cumplir con los contratos).

Por el momento, el empresariado sigue poniendo el pecho y sosteniendo cada una de estas contingencias, que tampoco son las únicas.

No se habla ni rumorea de despidos ni suspensiones laborales,  como tampoco el recorte de servicios. Por el contrario, hay una millonaria inversión próxima a tomar forma en Timbúes y otras planificadas para San Lorenzo, ambas, probadas por sus directorios y esenciales para satisfacer sus demandas de producción y embarques.

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