Herencia

La “camioneta maceta” de la EPE, un símbolo de la desidia y el abandono

Un rojo de 30.000 millones, almacenes vacíos, cementerio de medidores y vehículos comidos por la vegetación. El insólito estado de abandono en que quedó la Empresa Provincial de la Energía tras los cuatro años de Perotti.


“Hay una camioneta en un depósito a la que llamamos ‘la camioneta maceta’, pues se llenó de tierra por estar tanto tiempo allí inmovilizada y le creció una enredadera”, con esta humorada que ilustra la desidia que caracterizó al gobierno de Omar Perotti, el titular de la Empresa Provincial de la Energía (EPE), Hugo Marcucci, describió el estado de situación con el que se encontró al asumir su cargo.

Como éste, hay otros casos. Por eso Marcucci avisa: “Las dificultades que tenemos este verano son la consecuencia de lo que no se ha invertido en los últimos cuatro años”.

Magia. “Lamentablemente hay administraciones irresponsables que terminan dejando las cuentas en rojo y es algo que después repercute en la calidad del servicio por falta de inversión. Cuando se aplica una política tipo Alberto Fernández, que dice ‘no aumentamos la tarifa, regalamos, etcétera, etcétera’, bueno… no hay magia. La magia está claro que no existe, es como la emisión de dinero, magia no hay, hay inflación. Cuando hay desinversión empieza a haber problemas crecientes de calidad de servicio”, expresó el presidente de la EPE en diálogo con Marcelo Fernández.

En rojo. Al deterioro administrativo de la EPE, su actual titular lo mensuró en números concretos: “Hoy hay un déficit del orden de los 30.000 millones de pesos. Ya en octubre la empresa empezó a tener déficit operativo. Nosotros estamos para gobernar, no para quejarnos, pero ése es el estado de situación, y es algo que hay que superar”.

Vacíos. “Para enfrentar el verano se necesitan almacenes llenos con transformadores, cables, aisladores… pero recibimos almacenes flacos y tuvimos poco tiempo para recomponer”, añadió.

Chatarra. “Si hay algo que tenemos que hacer en la empresa es modernizarla, hacerla más eficiente –sostuvo–. Por ejemplo: nos pusimos a revisar la flota de autos y hay 350 unidades que deben darse de baja; algunas están en condiciones de venderse y otras directamente irán a remate porque son chatarra. Esa chatarra ocupa lugar, por lo que la EPE debe alquilar lugares para almacenarla por falta de espacio en lugares propios”.

Maceta. A la hora de hablar de hacer una empresa más eficiente, Marcucci puso un ejemplo sobre la mesa: “Hay un cementerio de viejos medidores, son unos 400.000 o 500.000 que están tirados en un depósito sin que nadie hiciera nada durante mucho tiempo. Eso es desidia, no es gestionar”. Y enseguida recordó el insólito caso de la camioneta que fue devorada por la vegetación: “La llamamos ‘la camioneta maceta’, pues se llenó de tierra por estar tanto tiempo allí inmovilizada y le creció una enredadera. Hay cosas que debemos hacer porque todos tienen que obviamente hacer un esfuerzo. Y la discusión es de cara a la sociedad, por eso la empresa tiene que ser cada vez más transparente e iniciar un proceso en el que las personas tengan más injerencia y participación, y también hay que rendir cuentas”.

 

Entrevista completa CNN Rosario

Robo. “El robo de energía es uno de los grandes problemas que tenemos, sobre todo de gente que puede pagar pero no lo hace. Por el robo de energía perdemos el 8 por ciento de nuestra facturación, por esa gente que es inmoral, sinvergüenza. Por eso ya empezamos con operativos en la ciudad de Santa Fe, en un lugar de altos ingresos… No quiero estigmatizar, por eso no digo dónde es, porque vive mucha gente y a lo mejor son diez sinvergüenzas los que roban. Lo que quiero significar es que ya empezamos a actuar y que no es una fantasía, es algo concreto que ocurre en un sector de altísimo ingreso: estaban colgados de la luz”, contó Marcucci. Y agregó: “No puede ser que yo o cualquier ciudadano tenga que pagar por esa energía que se roba, porque en definitiva a la energía la EPE la compra y tiene que pagarla con lo que recauda de la facturación”.

Inversiones. “Las grandes inversiones que debemos hacer son las estaciones transformadoras, modernizar las que han quedado viejas. También la operación y el mantenimiento; la modernización, la mejora de la calidad del servicio, el cambio de líneas con preensamblados. Todo el sistema de distribución requiere inversiones permanentes. En Rosario tenemos tres grandes desafíos: las estaciones transformadoras de Mendoza y Buenos Aires, y de Catamarca y Ovidio Lagos; y generar la conversión a doble terna de lo que es Rosario Oeste-Godoy. Son inversiones importantes, estamos hablando de 20.000 millones de pesos”.

La herencia. “También hay otras inversiones, más chicas, pero que son importantes y que cuando no se hacen te vas comiendo el capital, vas tardando en dar respuestas y se agrava la calidad del servicio. Después, para revertirlo, no lo podés hacer de un día para el otro. Las dificultades que tenemos este verano es la consecuencia de lo que no se ha invertido en los últimos cuatro años, y esos problemas no los resolvés en 15 o 20 días, más allá de que nos organizamos para dar respuesta en la urgencia, con cuadrillas, con más horarios de trabajo para tener más gente en la calle».

Modernización. “Es importante además la digitalización de la empresa, colocar medidores inteligentes en lugar de los actuales; hacer la telemedición, con lo que podríamos reemplazar la distribución de la boleta en papel por nuevas formas de facturar. Lograr eso sería un golpe de mejora y de eficiencia muy grandes. Hay que tener un plan de inversión consistente en el tiempo”.

Burocracia. “Tenemos identificada claramente la situación, hay cosas que son increíbles, como que alguien esté tres años con el palo cajón, la luz de obra. Hay que dar respuesta y identificando cada caso y estamos armando un plan para dar una respuesta concreta. Ya estamos resolviendo algunos casos, pero queremos resolver el paquetazo de muchos edificios con problemas de suministro de energía. La EPE tiene que ser aliada de los desarrolladores, no un obstáculo, porque la construcción genera mano de obra, empleo, de momento tan necesario. Y obviamente, quien compra un un departamento tiene naturalmente el derecho contar con un servicio básico como agua y luz y no estar renegando».

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