La CGT se aleja del camino opositor y desvanece un posible plan de lucha

El confederal nacional ratificó una apertura de diálogo con el gobierno nacional. Las estructuras locales se muestran desactivadas e inmovilizadas


El comité central confederal de la CGT nacional aplacó ayer cualquier gesto de fervor opositor al gobierno de Mauricio Macri y habilitó a las cúpulas a llevar adelante una nueva ronda de diálogo con los representantes de la Casa Rosada, posponiendo así toda determinación política de fondo que apure nuevas protestas. Y tras ello, pasó a un cuarto intermedio, sin fecha.

Con apenas 130 delegados reales presentes, sobre un total de 308 habilitados, la CGT celebró ayer su Comité en el barrio de Congreso. La línea discursiva de “plan de lucha” del primer semestre del año se ha ido desinflando, en especial luego del 13 de agosto. Y con las previsiones de buenas noticias para oficialismo, dentro de tres semanas.

Los tres triunviros estuvieron presentes, también la Corriente Federal, el ala combativa que conduce el bancario Sergio Palazzo, y el retornado taxista Omar Viviani, entre otros. Pero fueron visibles las ausencias de Hugo y Pablo Moyano, aunque estuvieron representados por las segundas líneas de Camioneros.

“Podemos discutir todo lo que quieran (reforma laboral) mientras no toquen la ley de contrato de trabajo, las paritarias libres y los convenios colectivos, entre otras cosas”, comentaron tanto Carlos Acuña como Juan Carlos Schmid, luego de una reunión que empezó y terminó en apenas dos horas.

Schmid dio a conocer su visión de fondo, que no impugna la dirección general del plan económico de Cambiemos: “Si la economía avanza, acompañamos, si retrocede, profundizamos la lucha”. En una reunión corta, con una decena de oradores, hubo un par de expresiones muy cercanas a la línea del gobierno nacional abonando la tesis de los “brotes verdes”, pero la gran mayoría rechazó esa visión optimista. “Comparan datos de 2017 contra 2016, que fue un año malísimo, no hay brotes verdes”, fue la mirada mayoritaria, ayer, en la sede de la Fraternidad de Hipólito Yrigoyen al 1900.

Por su parte, Héctor Daer -en coincidencia con Schmid- definió que la CGT “no ve persecución sindical” por las sucesivas intervenciones de la Justicia en organizaciones gremiales que se vienen produciendo en el último año. En el mismo sentido, el rosarino titular del Sindicato de Dragado y Balizamiento, expresó a La Capital que “son casos de la Justicia, cada uno distinto al otro; si hubo corrupción y mal manejo es correcto que la Justicia intervenga; pero si se transformara en persecución daremos nuestra postura”.

¿Y que pasa en la región, con la (o las) CGT San Lorenzo?

El perfil histórico combativo que tuvo el confederal del Cordón Industrial, y con el que supo ganarse un lugar en el mapa nacional, hoy parece perdido, u olvidado.

Tras las discusiones internas que se libran desde hace dos o tres años y que llevó a que se conformaran dos CGT (en algún momento se amagó hasta con una tercera), el precio de tremenda sangría comienza a pagarse.

Es que uno de estos confederales, que supo conducir el histórico Edgardo Quiroga, está casi desintegrado; el propio Quiroga dio un paso al costado y su actual secretario general tiene apenas un carácter de “provisorio”.

La última actividad orgánica fue un plenario multitudinario desarrollado en marzo pasado y un paro regional de actividades en pos de ratificar la vigencia del convenio COPA, pero que terminó trágicamente con la muerte de un piquetero a manos de un camionero borracho que lo pasó por encima.

Desde entonces no volvió a participar de acto alguno, no expuso posicionamientos en la opinión pública y casi no funciona organicamente.

La otra CGT, que lidera el aceitero Pablo Reguera -aunque su secretario general sea el municipal Jesús Monzón- tampoco tiene aquella impronta combativa como su historia lo marca. Desde que este tandem tomó la conducción del confederal intentó sostener esa línea, pero sólo en los discursos. Hasta ahora no pasó de eso, y en vísperas al proceso electoral, se enredó en política adhiriendo y apoyando las candidaturas de dos sectores minoritarios del peronismo puertense y sanlorencino.

En la primera de estas localidades, los aceiteros llevan consigo un miembro de comisión directiva como candidato a concejal; en la segunda, a nadie.

Ante un inminente panorama de reforma laboral que impulsa el gobierno nacional, el movimiento obrero organizado vuelve a mostrarse resquebrajado. En lo local,  encima, sin siquiera un plan de acción.

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