La Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe) celebró el Día de la Industria junto a Kiciloff, Bonfatti y Lifschitz

Fue en Casilda, donde los empresarios compartieron un almuerzo con sus asociados y dirigentes políticos. Su presidente reclamo medidas para los sectores más perjudicados, como biocombustibles y lácteos


La Federación Industrial de Santa Fe (FISFE) celebró el Día de la Industria en Casilda, en el marco de un almuerzo al cual asistieron el gobernador Antonio Bonfatti y el ministro de Economía de la Nación, Axel Kicillof.

También asistieron el gobernador electo Miguel Lifschitz; el secretario nacional de la Confederación General del Trabajo (CGT), Antonio Caló; el presidente de Federación Agraria Argentina (FAA), Omar Príncipi; y otras autoridades nacionales y provinciales, entre ellos, legisladores.

Más de 700 hombres y mujeres de negocios, quienes colmaron las instalaciones de Club Atlético Unión Casildense, de Casilda, escucharon atentamente los discursos de los dirigentes de turno, como así también el de su presidente, Guillermo Moretti, quien reclamó medidas inmediatas para aquellos sectores que están pasando “por una situación compleja”, como maquinarias agrícola, lácteo, biocombustibles y autopartistas, todos ellos vinculados a la exportación.

El discurso de Moretti no fue de un tono abiertamente crítico hacia las políticas nacionales y provinciales, sino que apostó por una posición más conciliadora. Así y todo, se hizo lugar para exigir un modelo económico más claro y un “tipo de cambio adecuado y de equilibrio de corto y largo plazo, que es aquel que resulta funcional al logro simultáneo de una serie de objetivos como promover el crecimiento de las actividades productivas, estimular la competitividad de las exportaciones, delinear una estructura de precios relativos favorable a la producción nacional, inducir la generación de superávits fiscales y comerciales, estimular elevados niveles de actividad para el conjunto de la economía y estimular la creación de empleo y la mejora en la distribución del ingreso”.

El ministro de Economía, Axel Kicillof, anunció una línea de créditos para financiar a los pequeños y medianos productores, a través de las cooperativas agropecuarias, por un total de 400 millones de pesos. La tasa será del 17 por ciento anual, y con un plazo de un año y seis meses de gracia.

“¿A quién le van a vender sus máquinas si el productor se funde?”, interrogó el ministro, antes de levantar su primer aplauso cuando se quejó porque “hay muchas críticas sobre la política agropecuaria del gobierno pero algunos se olvidan que en los 90 el 60 por ciento de los campos estaban hipotecados”.

Desde que ingresó al predio del club Atlético Unión Casildense, Kicillof descerrajó fuertes críticas a los economistas de la oposición, a quienes consideró “noventistas vergonzantes”. E invitó a los empresarios presentes a recordar esa época en que “se enterraba día por día una industria tras otra”. En cambio, subrayó que durante la última década se duplicó la producción industrial.

Por eso, aconsejó a los industriales “no dejarse engañar con espejitos de colores” a la hora de evaluar las propuestas electorales. “No hay una receta, hay dilemas”, advirtió y defendió la intervención inteligente del Estado y la necesidad de una “política fina” para enfrentar la nueva etapa. Criticó a los que piden “una devaluación del 80 por ciento”, cuando ” saben perfectamente que del otro lado hay gente que la va a sufrir” y advirtió que la política económica debe “cuidar los equilibrios y pensar en todos” cuando se toman medidas de política económica.

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