¿Y el juego clandestino?

La hipocresía de los políticos en su compromiso por acabar con las mafias

El apoyo reciente que recibió el fiscal Matías Edery tras una nueva amenaza del clan Cantero, expuso el doble discurso de algunos, en especial funcionarios y legisladores provinciales


El fiscal rosarino Matías Edery fue amenazado por el clan Cantero luego que este pasado fin de semana se realizara una nueva audiencia imputativa luego que se descubriera y secuestrara todo un arsenal en la casa de Lucho Cantero, hijo del asesinado «Pájaro» Cantero y Lorena Verdún.

Fue esta última quien propino una dura advertencia: «Tenga mucho cuidado lo que va a resolver», declaró a boca de jarro.

La amenaza, en este caso no solo estuvo dirigida al fiscal, sino también al juez que entiende en la causa, Alejandro Negroni.

Tras ello, el gobierno provincial puso a disposición más herramientas para reforzar la seguridad personal de Edery, quien desde hace tres años que ya vive con custodia. «Fue una actitud desafiante», dijo el funcionario judicial en contacto, ayer, con Radio2.

Independientemente del exabrupto de la imputada, y de todo lo que rodea al clan Cantero, Edery fue más allá y volvió a ratificar la hipótesis con la que viene trabajando en esta y en otras causas: «No se puede explicar que estén sin un apoyo político y policial; a veces, investigar el apoyo político toca intereses y ahí creo que merecemos el mismo apoyo de los políticos, porque de la sociedad ya lo tenemos», señaló.

“Las investigaciones del crimen organizado son trascendentales para terminar con la violencia, y no se puede entender el crimen organizado sin el ribete policial o político”, insistió.

Al ser consultado sobre el apoyo que recibió del arco político santafesino, Edery agradeció, pero también objetó la negativa de muchos de los que ahora se mostraron preocupados, pero rechazaron el avance de la investigación sobre el juego clandestino en territorio santafesino, aludiendo al rechazo al pedido de desafuero del senador sanlorencino Armando Traferri.

Por entonces, se pidió su desafuero para poder imputarlo y llevarlo a declarar. La mayoría de sus pares, respondiendo de manera corporativa, se negaron y sostuvieron las perrogativas del legislador, por lo que tales investigaciones motivaron un retroceso.

Aquellos mismos que critican a Edery y a su par en la investigación (Luis Schiappa Pietra), ahora no dudaron en salir a «bancarlo» con su apoyo público. Lo que en otras palabras, un gesto que bien puede interpretarse como una actitud hipócrita.

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